Registros DNS explicados: A, CNAME, MX y TXT sin tecnicismos

November 08, 2026

Hay una pantalla que da miedo a casi todos los dueños de negocio con los que trabajo: la de la «zona DNS» del dominio. Una tabla con columnas de nombres raros, valores llenos de puntos y números, y la sensación de que cualquier toque puede dejar la web o el correo fuera de juego. Y la sensación es correcta: un registro DNS mal puesto puede tirar tu web, impedir que te lleguen correos o hacer que los tuyos acaben en spam.

Soy Ángel del Soto, consultor SEO y eCommerce desde 2010, y en esta guía te explico los registros DNS sin tecnicismos: qué es cada uno, para qué sirve, cómo se lee una zona DNS y cómo hacer cambios con seguridad. No necesitas saber programar. Necesitas entender cuatro ideas y seguir un método.

Si tu problema es más general y tu web directamente no aparece en Google, te recomiendo empezar por mi guía sobre por qué mi web no aparece en Google. Aquí nos centramos en la parte que conecta el dominio con todo lo demás.

Qué es el DNS, explicado con un ejemplo cotidiano

Piensa en la agenda de contactos de tu móvil. Tú buscas «Fontanero Luis» y el móvil sabe a qué número llamar. No te aprendes el número: te aprendes el nombre. El DNS hace exactamente eso con internet. Las personas escriben tutienda.com y el DNS traduce ese nombre a la dirección técnica del servidor donde está la web.

Pero el DNS no solo guarda «el número de teléfono» de tu web. También guarda a qué buzón deben entregarse los correos dirigidos a tu dominio, qué servicios están autorizados a enviar correo en tu nombre, qué herramientas han verificado que el dominio es tuyo y qué subdominios apuntan a otros servicios. Cada una de esas instrucciones es un registro DNS.

Por eso un mismo dominio puede tener la web en Shopify, el correo en Google Workspace o en Microsoft 365, los envíos de newsletter desde otra plataforma y la verificación de Search Console, todo a la vez. El DNS es la centralita que reparte cada cosa a su sitio.

Dominio, registrador, DNS y hosting: quién es quién

La mitad de los líos que veo vienen de confundir estas cuatro piezas. Vamos una por una.

  • El dominio es el nombre: tunegocio.es. Lo alquilas por años, no lo compras para siempre.
  • El registrador es la empresa donde lo tienes registrado y renuevas cada año. Es quien tiene el «contrato» del nombre.
  • El servicio DNS es donde se guarda la tabla de registros. Muchas veces es el mismo registrador, pero no siempre: puede estar en tu hosting, en Cloudflare o en otro proveedor.
  • El hosting o la plataforma es donde vive la web: un servidor con WordPress, Shopify, Wix, etc. El correo puede estar en otro sitio distinto.

Mi criterio

Antes de tocar nada, apunta en un papel tres cosas: dónde está registrado el dominio, dónde se gestiona su DNS y dónde está el correo. Si no sabes responder a alguna, ese es el primer trabajo. He visto negocios cambiar registros en un panel que no era el que mandaba, y no entender por qué no pasaba nada.

Un detalle importante: el dominio y las cuentas donde se gestiona deben estar a nombre del negocio, con un correo al que tú tengas acceso. Si lo registró un antiguo informático con su propia cuenta, tienes un riesgo serio. Lo explico con más detalle en el apartado de errores.

Cómo se lee una zona DNS

Cualquier panel de DNS, sea del proveedor que sea, muestra una tabla con columnas parecidas a estas:

Columna Qué significa Ejemplo
Tipo Qué clase de instrucción es A, CNAME, MX, TXT
Nombre o host A qué parte del dominio se aplica @ (el dominio raíz), www, tienda
Valor o destino A dónde apunta o qué dice Una IP, otro nombre o un texto
TTL Cuánto tiempo pueden guardarlo en memoria otros servidores 3600 (segundos)
Prioridad Solo en MX: qué servidor de correo se prueba primero 1, 5, 10

El símbolo @ se usa en muchos paneles para referirse al dominio «a secas», sin nada delante. Si tu dominio es tunegocio.es, el registro con nombre @ se aplica a tunegocio.es, y el registro con nombre www se aplica a www.tunegocio.es. Algunos paneles piden que escribas el nombre completo; otros, solo la parte de delante. Mira cómo están escritos los registros que ya existen y sigue el mismo formato.

Registro A y AAAA: dónde vive tu web

El registro A dice: «este nombre está en esta dirección IP». Es la instrucción más básica: cuando alguien escribe tu dominio, el navegador pregunta al DNS y el registro A le contesta con la dirección del servidor.

El registro AAAA hace lo mismo, pero con direcciones IPv6, que son más largas y tienen otro formato. Si tu plataforma te da un valor para AAAA, añádelo; si no te lo da, no te inventes ninguno.

La regla de oro del registro A

Para el mismo nombre (por ejemplo, @), lo normal es que haya un único destino correcto que te indica tu plataforma. Si hay dos registros A con valores distintos de proveedores diferentes, unas veces el visitante llegará a la web nueva y otras a la vieja. Es uno de los fallos más desconcertantes, porque «a veces funciona». Shopify, por ejemplo, avisa en su documentación de que el dominio solo puede tener un registro A y un CNAME de www, y de que si existen otros hay que eliminarlos o modificarlos.

Registro CNAME: los alias

El registro CNAME no apunta a una IP, sino a otro nombre. Es un alias: «www.tunegocio.es es lo mismo que shops.myshopify.com». La ventaja es que, si la plataforma cambia sus servidores, tú no tienes que tocar nada: el alias sigue apuntando al nombre correcto y la plataforma se encarga del resto.

Usos habituales del CNAME:

  • Apuntar www a la plataforma donde está tu web.
  • Crear subdominios para otros servicios: blog, academia, ayuda.
  • Verificar dominios en herramientas de envío de correo, que a veces piden uno o varios CNAME para autenticar los envíos.

Una limitación técnica que conviene conocer: un nombre que tiene un CNAME no debería tener otros registros a la vez. Por eso el dominio raíz (@) normalmente usa registros A y no CNAME, porque el raíz siempre necesita también los registros de correo.

Registro MX: a dónde llega tu correo

El registro MX indica qué servidores reciben el correo de tu dominio. Si alguien escribe a info@tunegocio.es, su servidor de correo consulta los MX de tunegocio.es para saber a quién entregar el mensaje.

Los MX llevan un número de prioridad: cuanto más bajo, más preferente. Si el primer servidor no responde, se prueba el siguiente. Tu proveedor de correo (Google Workspace, Microsoft 365, el correo de tu hosting) te dice exactamente qué valores y qué prioridades poner.

Ojo con esto

Cambiar la web de sitio no debería tocar los MX. Es muy habitual que alguien, al conectar el dominio a una nueva plataforma, cambie los servidores de nombres o borre registros «que no entiende» y el correo deje de funcionar sin que nadie lo relacione. Si vas a mover la web, el correo debe seguir exactamente igual.

Registro TXT: verificaciones y seguridad del correo

El registro TXT es simplemente un texto asociado al dominio. Parece poca cosa, pero hoy es uno de los más importantes, por dos motivos.

1. Demostrar que el dominio es tuyo

Muchas herramientas te piden añadir un TXT con un código para comprobar que controlas el dominio. Google Search Console lo usa para verificar una propiedad de dominio completa, y lo mismo hacen plataformas de correo, de pagos o de publicidad. Estos TXT no molestan a nadie: puedes tener varios a la vez.

2. Proteger tu correo: SPF, DKIM y DMARC

Los tres sistemas que deciden si tus correos llegan a la bandeja de entrada o a spam se publican como TXT:

  • SPF dice qué servidores pueden enviar correo en nombre de tu dominio. En Google Workspace, por ejemplo, el valor básico que indica Google es v=spf1 include:_spf.google.com ~all.
  • DKIM publica una clave para firmar tus mensajes. En Google Workspace se coloca en un TXT con el nombre google._domainkey.
  • DMARC le dice al mundo qué hacer con los correos que no superan esas comprobaciones. Va en un TXT con el nombre _dmarc.

Desde febrero de 2024, Gmail exige a todos los remitentes que tengan al menos SPF o DKIM, y a quienes envían más de 5.000 mensajes al día, además, DMARC. Lo cuento todo en detalle en mi guía sobre por qué tus correos llegan a spam y cómo configurar SPF, DKIM y DMARC.

Una regla que rompe mucha gente: solo puede haber un registro SPF por dominio. Si usas varios servicios para enviar correo, no se crean varios SPF: se añaden todos dentro del mismo registro.

Servidores de nombres (NS): quién manda en tu zona

Los registros NS indican qué proveedor tiene la autoridad sobre la zona DNS de tu dominio. Es la pieza que más confusión genera, porque cambiarla equivale a mudar toda la tabla de registros a otro sitio.

Cuando una plataforma te ofrece «cambiar los servidores de nombres», lo que te está proponiendo es que toda tu zona DNS pase a gestionarse en su panel. Si haces eso sin copiar antes los registros de correo, verificaciones y subdominios, todos esos registros desaparecen de golpe del mundo real, porque el nuevo proveedor empieza con una tabla vacía o con valores por defecto.

Por eso, en la mayoría de los negocios pequeños, prefiero no cambiar los NS y limitarme a editar los registros concretos (A y CNAME de la web) en el panel donde ya está el DNS. Es más seguro y más fácil de deshacer. Shopify, por ejemplo, recomienda usar los servidores de nombres predeterminados del proveedor, salvo que gestiones el DNS en otro lugar.

tunegocio.es (DNS)A / CNAMELa web (Shopify, WordPress)MXEl correo que recibesTXTSPF, DKIM, DMARC, verificaciones
Figura 1. El DNS reparte cada servicio a su sitio: la web, el correo y las verificaciones van por registros distintos.

TTL y propagación: por qué los cambios tardan

Cuando cambias un registro, el cambio no se ve en todo el mundo al instante. Los servidores que ya habían consultado tu dominio guardan la respuesta anterior durante el tiempo que marca el TTL (time to live), expresado en segundos. Hasta que ese tiempo caduca, algunos usuarios verán lo antiguo y otros lo nuevo.

A esto se le llama «propagación». Shopify, por ejemplo, avisa de que un dominio recién conectado puede tardar hasta 48 horas en estar completamente activo. En la práctica suele ser bastante menos, pero conviene planificar con ese margen.

Un truco profesional

Si sabes que vas a cambiar un registro importante, puedes bajar su TTL uno o dos días antes (por ejemplo, a unos minutos). Así, cuando hagas el cambio, los servidores renovarán la información mucho antes. Cuando todo funcione, puedes volver a subirlo. No es obligatorio: Shopify indica que no hace falta cambiar el TTL y que conviene dejar el valor predeterminado. Es una herramienta útil para cambios delicados, no un paso imprescindible.

Ejemplo real: conectar un dominio a Shopify

Para que todo lo anterior aterrice, este es el caso más típico que veo: un negocio que tiene el dominio en un registrador y quiere conectarlo a su tienda Shopify sin mover el correo. Según la documentación oficial de Shopify para conectar un dominio de terceros de forma manual, los registros son estos:

Tipo Nombre Valor
A @ 23.227.38.65
AAAA @ 2620:0127:f00f:5::
CNAME www shops.myshopify.com.

Fíjate en lo que no aparece: ni MX ni TXT de correo. Conectar la web a Shopify no exige tocar el correo, así que esos registros se quedan como estaban. Shopify también advierte de que puede asignarte otra dirección distinta en el registro A, y de que sigue siendo válida: copia siempre el valor que te muestre tu panel en ese momento, porque los valores pueden cambiar y la fuente buena es la que ves allí. Estos datos los he consultado en la ayuda de Shopify en noviembre de 2026.

Si tu tienda está en Shopify y quieres sacarle partido en buscadores, tienes también mi guía de SEO en Shopify.

¿Y con WordPress?

Con WordPress el proceso depende de tu hosting, porque WordPress es un programa que se instala en un servidor, no una plataforma con valores fijos. Tu proveedor de hosting te dará la IP para el registro A (y a veces un CNAME para www). La lógica es la misma: cambias solo lo que lleva a la web y dejas intactos los registros de correo y las verificaciones.

Método seguro para tocar el DNS

Este es el método que sigo con mis clientes y que te recomiendo aunque lo hagas tú solo. Tarda diez minutos más y te ahorra días de problemas.

  1. Haz una foto de la zona actual. Captura de pantalla o copia de todos los registros, con sus valores completos. Es tu copia de seguridad: si algo falla, sabes cómo estaba.
  2. Identifica qué registro vas a cambiar y por qué. Escríbelo: «cambio el A de @ para que apunte a Shopify». Si no puedes explicarlo en una frase, todavía no es momento de tocarlo.
  3. No borres lo que no entiendes. Un TXT raro puede ser la verificación de Search Console o la firma DKIM del correo. Antes de borrar, pregunta o investiga.
  4. Cambia un tipo de registro cada vez. Primero la web; comprueba. Después, si toca, el correo; comprueba.
  5. Elige el momento. Evita hacerlo justo antes de una campaña, un viernes por la tarde o cuando nadie pueda revisar después.
  6. Comprueba desde fuera. Abre la web desde el móvil con datos móviles (no con la wifi de la oficina), envía un correo a tu dominio desde otra cuenta y responde para ver que sale bien.
  7. Apunta lo que has hecho. Fecha, cambio y motivo. Dentro de un año te lo agradecerás.

Mi lectura

El 90 % del riesgo de tocar el DNS desaparece con el paso 1. Si tienes la foto de cómo estaba todo, cualquier error se arregla en minutos. Sin ella, puede ser una búsqueda a ciegas.

Errores frecuentes que veo en negocios

  • Cambiar los servidores de nombres sin copiar los registros. El correo deja de llegar y nadie entiende por qué. Es el error número uno.
  • Dos registros A para el mismo nombre. La web «a veces funciona y a veces no», según qué servidor responda.
  • Dos registros SPF. En vez de sumar servicios en uno, se crean dos, y el SPF deja de ser válido.
  • Olvidar el www. El dominio sin www funciona, pero con www no (o al revés). Hay que configurar los dos.
  • El dominio a nombre de otra persona. El antiguo diseñador, un exsocio o un proveedor que ya no contesta. Si no controlas la cuenta del registrador, no controlas tu negocio online.
  • Dejar caducar el dominio. La renovación va a una tarjeta caducada o a un correo que nadie lee. Activa la renovación automática y revisa a qué correo llegan los avisos.
  • Escribir el valor mal. Un punto de más o de menos, un espacio al copiar. Copia y pega siempre desde la documentación oficial o desde el panel de la plataforma.

Qué tiene que ver el DNS con el SEO

El DNS no es un factor de posicionamiento en sí, pero tiene efectos directos sobre tu visibilidad:

  • Si la web no carga, Google no puede rastrearla. Un error en el registro A puede hacer que Googlebot encuentre errores de conexión. Si dura poco, no suele pasar nada grave; si se alarga, tus páginas pueden perder presencia.
  • Las versiones con y sin www deben llevar al mismo sitio. Si las dos responden con contenido distinto, o una da error, confundes a los buscadores y a los usuarios. Lo correcto es que una de ellas redirija a la principal.
  • La verificación de Search Console depende del DNS. La propiedad de dominio se verifica con un TXT. Si alguien lo borra, puedes perder el acceso a tus datos.
  • Los cambios de dominio son migraciones. Pasar de un dominio a otro no es solo tocar el DNS: hay que redirigir cada URL y avisar a Google. Lo explico en mi guía de migración web sin perder el SEO.

Si quieres entender cómo Google llega a tus páginas antes de decidir qué cambiar, te recomiendo mi artículo sobre cómo funciona Google por dentro.

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un registro A y un CNAME?

El registro A apunta un nombre a una dirección IP concreta. El CNAME apunta un nombre a otro nombre, como un alias. Normalmente el dominio raíz usa A y el www usa CNAME.

¿Cuánto tarda en aplicarse un cambio de DNS?

Depende del TTL y de los servidores que hayan guardado la información anterior. Shopify indica que un dominio puede tardar hasta 48 horas en estar completamente activo, aunque muchas veces es bastante menos.

Si cambio la web de plataforma, ¿pierdo el correo?

No, si solo cambias los registros de la web (A y CNAME) y no tocas los MX ni los TXT del correo. El correo se pierde cuando se cambian los servidores de nombres sin copiar todos los registros.

¿Puedo tener varios registros TXT?

Sí. Puedes tener varios TXT de verificación a la vez. La excepción es el SPF: solo debe haber uno por dominio, con todos los servicios incluidos dentro.

¿Es mejor cambiar los servidores de nombres o editar los registros?

Para un negocio pequeño, normalmente es más seguro editar los registros concretos en el panel donde ya está el DNS. Cambiar los servidores de nombres mueve toda la zona y obliga a recrear todos los registros.

¿Afecta el DNS al posicionamiento en Google?

No es un factor de posicionamiento directo, pero si por un error la web no carga, Google no puede rastrearla, y un cambio de dominio mal hecho puede costarte visibilidad.

Conclusión

El DNS es la centralita de tu negocio online: decide a dónde va tu web, a dónde llega tu correo y quién puede enviar mensajes en tu nombre. No hace falta ser técnico para entenderlo. Basta con saber qué hace cada registro, hacer una foto antes de tocar nada y cambiar solo lo que necesitas cambiar.

Si tienes dudas con tu dominio, tu web no carga bien o vas a cambiar de plataforma y no quieres perder ni el correo ni las visitas de Google, puedo revisarlo contigo. Empezamos con una auditoría gratuita, sin compromiso.

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  • ✔La ficha de tu dominio para rellenar: dónde está cada cosa
  • ✔Chuleta de los registros A, CNAME, MX, TXT y NS
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También puedes escribirme desde la página de contacto. Fuentes consultadas en noviembre de 2026: ayuda de Shopify sobre conexión manual de dominios y ayuda de Google Workspace sobre SPF, DKIM y DMARC. — Ángel del Soto




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