Tengo visitas pero no ventas: dónde se te están escapando los clientes

28 octubre, 2026

Tengo visitas pero no ventas: dónde se te están escapando los clientes

Si estás pensando «tengo visitas pero no ventas», te voy a decir algo que quizá no te guste: casi nunca es mala suerte, casi nunca es «que la gente no compra por internet» y casi nunca se arregla metiendo más tráfico. Las visitas que no compran son clientes que se te están escapando por un agujero concreto de tu web, y ese agujero se puede encontrar. Llevo años sentándome delante de tiendas online y webs de servicios que «tienen movimiento pero no facturan», y el patrón se repite tanto que he acabado con un método casi de fontanero: buscar la fuga, cerrarla, medir y pasar a la siguiente.

En este artículo te enseño ese método completo. No es una lista de «7 consejos» genérica: vas a ver cómo comprobar si tus datos te mienten, cuántas visitas necesitas realmente para preocuparte, cómo dibujar tu embudo con números reales, las nueve fugas más habituales con su arreglo, cómo hacerlo en Shopify y en WordPress, ejemplos explicados paso a paso, errores que veo cada semana, qué cambia con la inteligencia artificial, cuánto cuesta y cuánto tarda, y una checklist y una plantilla que puedes usar esta misma tarde.

Resumen en 30 segundos

  • Primero comprueba que el problema existe: muchas «visitas sin ventas» son bots, tráfico de otro país o compras que tu analítica no registra.
  • Después localiza el punto exacto donde se van: ¿no ven productos?, ¿no añaden al carrito?, ¿abandonan en el pago?
  • Cada punto tiene causas distintas y arreglos distintos. Arreglar a ciegas es tirar dinero.
  • Más tráfico sobre una web que no convierte solo multiplica el agujero.

Índice de contenidos

  1. Qué significa de verdad «tengo visitas pero no ventas»
  2. Antes de nada: comprueba que tus datos no te mienten
  3. Cuántas visitas necesitas para saber si tienes un problema
  4. Dibuja tu embudo: el método de las fugas
  5. Fuga 1: estás atrayendo a la gente equivocada
  6. Fuga 2: en cinco segundos no se entiende qué vendes
  7. Fuga 3: no das la confianza suficiente para pagar
  8. Fuga 4: la ficha de producto no responde a las dudas
  9. Fuga 5: precio, envío y oferta que asustan
  10. Fuga 6: el carrito y el pago ponen trabas
  11. Fuga 7: el móvil y la velocidad
  12. Fuga 8: si vendes servicios, el contacto no funciona
  13. Fuga 9: no recuperas a los que casi compran
  14. Diagnóstico paso a paso en una tarde
  15. Cómo hacerlo en Shopify y en WordPress/WooCommerce
  16. Tres casos explicados paso a paso
  17. Errores habituales al intentar arreglarlo
  18. Qué cambia con la IA y los buscadores con IA
  19. Costes y plazos realistas
  20. Checklist: 40 puntos para revisar
  21. Plantilla de diagnóstico reutilizable
  22. Preguntas frecuentes
  23. Pide tu auditoría gratuita

Qué significa de verdad «tengo visitas pero no ventas»

Cuando un dueño de negocio me dice «tengo visitas pero no ventas», en realidad me está diciendo una de estas cuatro cosas, y es importante saber cuál es la tuya porque cada una se resuelve de forma diferente:

  1. «Tengo visitas que no son reales o no son mías». El contador sube, pero buena parte son robots, spam, tráfico de países donde no vendes o tus propias visitas y las de tu equipo. Aquí no hay un problema de ventas: hay un problema de medición.
  2. «Tengo visitas reales, pero de gente que no quiere comprar». Personas de verdad que llegan buscando información, curiosidad, un tutorial o algo parecido a lo que vendes pero no lo mismo. Es un problema de captación: estás pescando en el lago equivocado.
  3. «Tengo visitas de compradores, pero mi web no les convence». Llega la persona correcta, con intención de comprar, y algo de tu web la echa: no se fía, no entiende el producto, le asusta el envío, el pago es un infierno. Es un problema de conversión.
  4. «Tengo ventas, pero muchas menos de las que esperaba». Aquí a veces el problema es la expectativa: con 300 visitas al mes y un producto de compra meditada, esperar 30 pedidos es irreal. Hay que hacer números antes de culpar a la web.

La mayoría de artículos que vas a encontrar sobre esto saltan directamente al punto 3 y te dan una lista de mejoras de diseño. Error. Si tu problema es el 1 o el 2, puedes rediseñar la web entera, gastarte 6.000 € y seguir igual. Por eso el orden que te propongo es siempre el mismo: primero la medición, luego el tipo de tráfico, luego la web y por último la expectativa.

Un apunte de vocabulario, porque lo voy a usar todo el rato. La tasa de conversión es el porcentaje de visitas que acaban haciendo lo que quieres (comprar, pedir presupuesto, llamar). Si tienes 1.000 sesiones y 10 pedidos, tu tasa de conversión es del 1 %. Una sesión es una visita: una persona que entra, navega y se va. Una misma persona puede hacer varias sesiones antes de comprar. Y el embudo es el camino que recorre esa persona desde que entra hasta que paga, dividido en pasos.

Si además de no vender tampoco te encuentran, te recomiendo empezar por mi guía de por qué tu web no aparece en Google, que es el paso anterior a este. Y si lo tuyo es específicamente una tienda online que no factura, tienes también los 12 motivos por los que una tienda online no vende. Este artículo se centra en algo más concreto: ya tienes tráfico, y quieres saber dónde se pierde.

Antes de nada: comprueba que tus datos no te mienten

Esto es lo primero que hago en cualquier auditoría y lo que más sorpresas da. Antes de tocar una coma de tu web, hay que confirmar que las visitas son reales y que las ventas se están midiendo bien. Te sorprendería cuántas veces el «no vendo» es en realidad «no lo estoy viendo» o «la mitad de mis visitas son robots».

1. ¿Las visitas son humanas?

Señales de que tienes mucho tráfico basura:

  • Picos de visitas repentinos que no coinciden con nada que hayas hecho (ni campañas, ni publicaciones, ni temporada).
  • Muchas sesiones con duración de cero segundos o de exactamente una página.
  • Tráfico de ciudades o países donde no vendes y que no tiene sentido para tu negocio.
  • Referencias (webs que te «envían» tráfico) con nombres raros que no conoces.
  • Visitas a horas extrañas en bloques muy regulares.

En Google Analytics 4 puedes verlo en Informes > Adquisición > Adquisición de tráfico y añadiendo el país o la ciudad como dimensión secundaria. Si una parte grande de tus sesiones viene de un sitio donde no envías, ya has encontrado parte de la explicación.

2. ¿Estás excluyendo tus propias visitas?

En negocios pequeños esto pesa muchísimo. Si tú, tu socio y dos empleados entráis cada día a la web a revisar pedidos, precios o fotos, podéis estar inflando las visitas de forma notable. En GA4 se pueden definir filtros de tráfico interno por IP; en Shopify, los informes de la tienda ya separan bastante bien la actividad del administrador, pero la analítica externa no siempre lo hace.

3. ¿Se registran todas las ventas?

El caso contrario también existe: vendes más de lo que crees que vendes «desde la web», pero la analítica no lo atribuye. Pasa sobre todo cuando:

  • El banner de cookies está mal configurado y una parte de los visitantes que rechazan las cookies no se mide. En España, con el consentimiento obligatorio, es normal que la analítica no vea a todo el mundo. Por eso los pedidos reales hay que mirarlos siempre en la plataforma de la tienda (Shopify, WooCommerce, PrestaShop), no solo en Analytics.
  • La gente ve el producto en tu web y luego te llama, te escribe por WhatsApp o va a la tienda física. Esa venta existe, pero tu web «no vendió».
  • El evento de compra de GA4 no está bien instalado o se dispara dos veces.

Mi consejo: durante un mes, pregunta a cada cliente que te llame o te visite «¿cómo nos has conocido?» y apúntalo en una hoja. Es la medición más barata y fiable que existe, y muchas veces descubre que la web vende mucho más de lo que dice Analytics.

4. ¿Comparas periodos comparables?

Comparar noviembre con enero, o una semana con campaña con una sin campaña, lleva a conclusiones falsas. Compara siempre el mismo periodo del año anterior o periodos equivalentes. Y no saques conclusiones de una semana: con pocas ventas, el azar pesa mucho.

Cuántas visitas necesitas para saber si tienes un problema

Aquí viene la parte que casi nadie explica y que evita muchas frustraciones. Con muy pocas visitas, no tener ventas puede ser perfectamente normal.

No te voy a dar una «tasa de conversión media del sector» inventada, porque varía muchísimo según qué vendes, el precio, si la gente ya te conoce y de dónde viene el tráfico. Lo que sí te puedo decir por experiencia es que en tiendas pequeñas es habitual moverse en tasas de conversión por debajo del 3 %, y que un producto caro o de compra pensada (un sofá, un curso de 800 €, una reforma) convierte mucho menos que un consumible barato que la gente ya conoce.

Haz este cálculo sencillo con tus propios números:

Sesiones al mes Con conversión del 0,5 % Con conversión del 1 % Con conversión del 2 %
200 1 pedido 2 pedidos 4 pedidos
500 2-3 pedidos 5 pedidos 10 pedidos
1.000 5 pedidos 10 pedidos 20 pedidos
5.000 25 pedidos 50 pedidos 100 pedidos

Si tienes 200 sesiones al mes y cero pedidos, la diferencia entre «tengo un problema grave» y «he tenido mala racha» es de uno o dos pedidos. No puedes sacar conclusiones fuertes. En cambio, si tienes 3.000 sesiones reales y cero pedidos durante dos meses, ahí hay un agujero seguro.

Mi regla práctica: no saques conclusiones sobre la conversión hasta tener al menos unos cientos de sesiones de tráfico cualificado (gente del país donde vendes, que ha visto algún producto o servicio). Y si tienes poco tráfico, en vez de mirar solo los pedidos, mira los pasos intermedios: cuántos ven un producto, cuántos añaden al carrito, cuántos empiezan el pago. Esos números son más grandes y te dan pistas mucho antes.

Esto también explica por qué el tema del tráfico y de las ventas va siempre de la mano. Si quieres profundizar en la parte de atraer visitas que compran, tienes mi guía de SEO para tiendas online.

Dibuja tu embudo: el método de las fugas

Imagina que tu web es una tubería. Por arriba entra agua (las visitas) y por abajo debería salir (las ventas). Si abajo no sale casi nada, el agua se está escapando por algún sitio. Lo inteligente no es echar más agua por arriba: es buscar por dónde se escapa. Eso es exactamente lo que hacemos con el embudo.

En una tienda online, el embudo básico tiene cinco pasos:

Paso Qué mide Si aquí se cae mucha gente, sospecha de…
1. Sesiones Cuánta gente entra —
2. Ven un producto Cuántos llegan a una ficha Tráfico equivocado, portada confusa, menú malo, buscador interno roto
3. Añaden al carrito Cuántos se interesan de verdad Ficha pobre, precio, fotos, dudas sin responder, falta de confianza
4. Inician el pago Cuántos pasan del carrito al checkout Gastos de envío que aparecen tarde, registro obligatorio, carrito confuso
5. Compran Cuántos terminan Formulario largo, pocos métodos de pago, errores técnicos, sustos de último minuto

En una web de servicios (un despacho, una clínica, una empresa de reformas), el embudo es parecido pero cambia el final: sesiones → ven una página de servicio → ven la página de contacto o el botón de llamar → envían formulario o llaman → se convierten en cliente.

Lo que tienes que hacer es poner un número en cada paso y calcular qué porcentaje pasa de uno a otro. Te pongo un ejemplo ilustrativo (no es un cliente real, es para que veas el razonamiento):

Paso Personas % que pasa al siguiente
Sesiones 4.000 55 % ven un producto
Ven producto 2.200 9 % añaden al carrito
Añaden al carrito 200 30 % inician el pago
Inician el pago 60 50 % compran
Compran 30 —

¿Dónde está la fuga gorda en este ejemplo? Del carrito al pago solo pasa el 30 %. Eso suele oler a gastos de envío que aparecen de golpe, a un carrito confuso o a registro obligatorio. Si ese 30 % subiera a un 50 %, pasarían 100 personas al pago en vez de 60, y con el mismo 50 % final serían 50 pedidos en lugar de 30. Un 66 % más de ventas sin una sola visita nueva. Eso es lo que significa trabajar la conversión antes que el tráfico.

Un dato de contexto que sí está documentado: el Baymard Institute, que lleva años recopilando estudios sobre abandono de carrito, sitúa la media de abandono en torno al 70 %. Es decir, abandonar el carrito es lo normal; lo que tienes que vigilar es si en tu tienda se abandona mucho más que eso o si la caída gorda está en otro paso.

La regla de oro: trabaja siempre en el paso donde pierdes más gente en proporción, no en el que más te molesta estéticamente. Cambiar el color del botón de comprar cuando el problema es que nadie llega a ver un producto es perder el tiempo.

Fuga 1: estás atrayendo a la gente equivocada

Es la fuga más frecuente y la más dolorosa, porque muchas veces llevas meses pagando por ese tráfico. La web puede estar perfecta: si quien entra no quiere comprar lo que vendes, no va a comprar.

El problema de la intención de búsqueda

Cada búsqueda en Google tiene una intención detrás. Quien busca «cómo limpiar una sartén de hierro» quiere aprender; quien busca «comprar sartén de hierro 28 cm» quiere comprar. Si tu blog posiciona muy bien con la primera y recibe miles de visitas, tendrás «muchas visitas pero no ventas», y es normal: esa gente vino a leer, no a comprar.

Para saber si te pasa, entra en Google Search Console (la herramienta gratuita de Google que te dice por qué búsquedas apareces) y mira el informe de Rendimiento. Ordena por clics y fíjate en las 20 búsquedas que más tráfico te traen. Pregúntate de cada una: ¿quien busca esto quiere comprar algo que yo vendo? Si la mayoría son preguntas informativas, ya sabes una parte grande del problema. Te explico cómo elegirlas bien en mi artículo sobre cómo elegir palabras clave que traen clientes, no solo visitas.

Otras fuentes de tráfico que no compra

  • Redes sociales con contenido viral sin relación con el producto. Un vídeo gracioso que se comparte mucho trae picos de visitas que se van en dos segundos.
  • Anuncios mal segmentados. Campañas con públicos demasiado amplios, palabras clave en concordancia amplia que disparan tu anuncio con búsquedas que no tienen nada que ver, o campañas de «tráfico» en vez de «conversiones».
  • Sorteos y concursos. Traen gente que quiere lo gratis, no tu producto.
  • Tráfico de otros países. Si posicionas en Latinoamérica y solo envías a España, tendrás visitas que no pueden comprarte aunque quieran.
  • Portales y directorios de baja calidad. Envían visitas que rebotan.

Cómo arreglarlo

  1. Separa en Analytics el tráfico por canal (orgánico, de pago, redes, directo, referencias, email) y calcula la conversión de cada uno. Verás que hay canales que convierten diez veces más que otros.
  2. Reparte el esfuerzo y el dinero hacia los canales que convierten, no hacia los que traen más volumen.
  3. En el blog, añade a los artículos informativos un puente claro hacia el producto: «si quieres saltarte todo esto, esta sartén ya viene curada». Sin forzar, pero sin esconder que vendes.
  4. Crea o mejora páginas pensadas para búsquedas con intención de compra: categorías, fichas, páginas de servicio por ciudad.
  5. En anuncios, revisa el informe de términos de búsqueda y añade palabras negativas («gratis», «segunda mano», «cómo hacer», «trabajo de»…).

Fuga 2: en cinco segundos no se entiende qué vendes

Una persona que llega a tu web decide en muy poco tiempo si se queda o se va. No lee: escanea. Si en ese vistazo no entiende qué vendes, para quién y por qué le conviene a ti y no a otro, se va. Y como la mayoría de webs de pequeños negocios abren con una foto bonita y una frase tipo «Calidad y pasión desde 1998», se van muchos.

La prueba de los cinco segundos

Haz esto: enseña tu portada (o la página por la que más gente entra) a alguien que no conozca tu negocio durante cinco segundos. Quítasela y pregúntale: ¿qué vende esta empresa?, ¿para quién?, ¿qué tendrías que hacer si quisieras comprar? Si duda en cualquiera de las tres, tienes una fuga.

Qué debe verse sin hacer scroll

  • Un titular que diga lo que vendes, con palabras de cliente, no de departamento de marketing. «Muebles de madera maciza hechos a medida en León» gana a «Creamos espacios con alma».
  • Una razón para elegirte: envío en 24 horas, fabricación propia, garantía de 5 años, atención por teléfono de personas reales. Lo que sea, pero concreto.
  • Un siguiente paso claro: «Ver colecciones», «Pide presupuesto», «Llámanos». Uno principal, no siete botones compitiendo.
  • Alguna prueba de confianza: valoraciones, años de experiencia, logotipos de medios de pago, sellos reales.

Ojo con la página de entrada real

Mucha gente obsesionada con la portada olvida que la mayoría de las visitas que llegan desde Google no entran por la portada: entran por una ficha de producto, una categoría o un artículo del blog. Mira en Analytics el informe de Páginas de destino y aplica la prueba de los cinco segundos a las cinco páginas por las que más gente entra. Ahí está la primera impresión real de tu negocio.

Fuga 3: no das la confianza suficiente para pagar

Comprar a una tienda que no conoces es un pequeño acto de fe. Vas a dar tu tarjeta a alguien que no has visto nunca. Si algo te huele raro, te vas a Amazon o a la tienda grande de siempre aunque sea más cara. En tiendas pequeñas, la falta de confianza es probablemente la fuga más infravalorada.

Señales que generan desconfianza (aunque no te des cuenta)

  • No hay dirección física, ni teléfono, ni nombre de empresa visible.
  • El aviso legal y la política de devoluciones son plantillas copiadas, con errores o de otro país.
  • Fotos de producto sacadas del proveedor, las mismas que en otras cincuenta webs.
  • Cero reseñas, o reseñas que parecen inventadas (todas de cinco estrellas, todas del mismo día, todas iguales).
  • Textos con faltas de ortografía o traducciones automáticas.
  • Diseño anticuado, enlaces rotos, productos agotados por todas partes, un blog con la última entrada de hace tres años.
  • Métodos de pago raros o solo transferencia bancaria.
  • Precios demasiado baratos para ser verdad.

Qué hacer para que se fíen

  1. Da la cara. Una página de «Quiénes somos» con personas reales, el taller, el almacén, la historia. No hace falta que sea larga; tiene que ser verdad. Es lo que yo hago en mi propia página sobre nosotros.
  2. Datos de contacto visibles en el pie y en la ficha de producto: teléfono, email, dirección o al menos ciudad.
  3. Reseñas verificadas de clientes reales, también las de cuatro estrellas. Un 4,7 con 60 opiniones creíbles convence más que un 5,0 con 6.
  4. Políticas claras y escritas por ti: plazos de envío reales, cómo devolver, quién paga la devolución, cuánto tardas en reembolsar.
  5. Métodos de pago conocidos: tarjeta, Bizum, PayPal, Apple Pay o Google Pay. Cada método que falta es un grupo de gente que se va.
  6. Fotos propias, aunque sean con el móvil y buena luz. Mejor una foto real que una perfecta de catálogo que el cliente ya ha visto en otra parte.

Nunca inventes reseñas. Además de ser una práctica que la normativa europea de consumo persigue, el cliente las detecta. Pide opiniones a tus clientes reales por email unos días después de recibir el pedido: es lento, pero es lo único que funciona a largo plazo.

Fuga 4: la ficha de producto no responde a las dudas

En la tienda física, el cliente toca el producto, lo gira, pregunta al dependiente. En tu web, la ficha de producto tiene que hacer el trabajo del dependiente. Si la persona tiene una duda y la ficha no la responde, en la mayoría de casos no te escribe: se va.

Las dudas que una buena ficha resuelve

  • ¿Qué es exactamente y para qué sirve? ¿Es para mí?
  • ¿Cuánto mide, cuánto pesa, de qué está hecho? (Con medidas reales, no «tamaño estándar».)
  • ¿Cómo se ve de verdad? (Varias fotos, en uso, con algo al lado para dar escala, y si puedes un vídeo corto.)
  • ¿Qué talla me pido? (Guía de tallas clara, y si tus prendas tallan grande o pequeño, dilo.)
  • ¿Cuándo me llega y cuánto cuesta el envío? (En la propia ficha, no en el último paso.)
  • ¿Y si no me gusta? (Resumen de la política de devolución, con enlace.)
  • ¿Qué opinan otros que lo han comprado?
  • ¿Por qué este y no el de al lado, o el de la competencia?

Cómo detectar qué dudas faltan

Hay tres fuentes que te dan las dudas reales de tus clientes gratis:

  1. Tus emails, llamadas y mensajes de WhatsApp. Cada pregunta repetida es un hueco en tu ficha. Apúntalas durante un mes.
  2. Las devoluciones. «Era más pequeño de lo que pensaba» significa que las medidas o las fotos no se entienden.
  3. Las reseñas de la competencia, sobre todo las de dos y tres estrellas en marketplaces. Ahí la gente cuenta lo que esperaba y no encontró.

Estructura de ficha que funciona

Arriba: nombre claro, precio, valoración, fotos, botón de compra, plazo y coste de envío. Debajo, en este orden: el beneficio principal en dos o tres líneas, las características técnicas en tabla, cómo se usa, preguntas frecuentes del producto y reseñas. Y por favor: no copies la descripción del fabricante. Además de no convencer a nadie, es contenido duplicado que Google ya ha visto en cien webs.

Fuga 5: precio, envío y oferta que asustan

No siempre el problema es que seas caro. A menudo el problema es que pareces caro sin explicar por qué, o que el precio final da un susto que no esperaba el cliente.

Los gastos de envío que aparecen al final

Es probablemente el motivo de abandono más repetido en todos los estudios sobre carritos abandonados que he leído: costes extra (envío, impuestos, recargos) que el cliente descubre al final. La persona ha decidido comprar un producto de 39 €, llega al pago y se encuentra 39 + 6,95. Ese «engaño» (aunque no lo sea) rompe la confianza en el último segundo.

Soluciones, de más a menos eficaz según el caso:

  • Mostrar el coste de envío en la ficha y en el carrito desde el principio.
  • Poner un umbral de envío gratis (por ejemplo, a partir de cierto importe) y recordarlo en el carrito: «Te faltan 11 € para el envío gratis».
  • Incluir el envío en el precio si tu margen lo permite y tu competencia lo hace.
  • Ofrecer recogida en tienda o en punto de recogida si tienes la opción.

Cuando el precio no se justifica

Si vendes más caro que la competencia, tu web tiene que explicar por qué en un vistazo: fabricación en España, materiales mejores, garantía más larga, asesoramiento, servicio postventa, envío más rápido. Si no lo explicas, el cliente compara solo el precio y te pierdes. Y si de verdad no hay diferencia con la competencia… entonces el problema no es la web, es la oferta, y ninguna optimización lo va a arreglar del todo.

No hay ningún motivo para comprar ahora

Mucha gente visita, le gusta y «ya lo compraré». Luego se olvida. No hablo de poner cuentas atrás falsas (eso es manipulación y genera desconfianza), sino de dar razones honestas: stock limitado de verdad, temporada, una promoción real con fecha, envío antes del fin de semana si pides antes de las 14:00, un regalo en el primer pedido para quien se suscribe.

Fuga 6: el carrito y el pago ponen trabas

El checkout es el proceso de pago: desde que el cliente pulsa «Finalizar compra» hasta que confirma. Es donde está el dinero, y es donde más tiendas pierden ventas por detalles tontos.

Las trabas que más veo

  • Obligar a crear una cuenta. El cliente quiere comprar, no darse de alta. Ofrece siempre «comprar como invitado» y, si quieres, la opción de crear cuenta después.
  • Formularios eternos. Pedir fecha de nacimiento, segundo teléfono, cómo nos conociste, repetir el email… Cada campo que no es imprescindible es una excusa para irse.
  • Errores mal explicados. «Error en el formulario» sin decir dónde. O códigos postales que no valida bien. O el campo de teléfono que no acepta el +34.
  • Pocos métodos de pago o métodos que fallan. Prueba tú mismo a pagar con cada método al menos una vez al mes.
  • Campos de cupón demasiado visibles. El cliente ve «¿Tienes un código descuento?», sale a buscar uno a Google y ya no vuelve.
  • Saltos de diseño o de dominio que hacen pensar que algo raro está pasando.
  • Plazos de entrega que no se ven hasta después de pagar.

La prueba más barata del mundo: compra en tu propia tienda

Desde el móvil, con datos (no con el wifi de la oficina), como si fueras un cliente nuevo: busca tu producto en Google, entra, añádelo al carrito y paga. Cronométrate y apunta cada momento en el que dudas, esperas o te molesta algo. Luego pídeselo a tu madre, a tu cuñado o a un amigo que no sepa de tecnología, y mira por encima de su hombro sin ayudarle. Te garantizo que vas a encontrar al menos tres cosas que arreglar. Es la auditoría más barata y más reveladora que existe.

Fuga 7: el móvil y la velocidad

En la mayoría de tiendas que reviso, la mayor parte del tráfico llega desde el móvil, pero los dueños revisan su web desde el ordenador. Resultado: la versión que ve casi todo el mundo es la que menos se cuida.

Qué revisar en el móvil

  • Que el botón de comprar se vea sin hacer scroll en la ficha de producto.
  • Que los botones sean lo bastante grandes para pulsarlos con el dedo.
  • Que no haya ventanas emergentes que tapen toda la pantalla al entrar (Google, además, penaliza las intersticiales intrusivas en móvil).
  • Que los menús se entiendan y el buscador interno sea visible.
  • Que las tablas y las guías de tallas se lean sin hacer zoom.
  • Que el chat o el botón de WhatsApp no tape el botón de compra.

La velocidad

Una web lenta pierde gente antes incluso de que la vea. Puedes medirla gratis con PageSpeed Insights de Google: te da una nota y te dice qué está ralentizando la carga. No te obsesiones con sacar un 100; obsesiónate con que la página cargue rápido en un móvil normal con una conexión normal. Las causas típicas son imágenes enormes sin comprimir, demasiadas aplicaciones o plugins, vídeos en la portada que se cargan automáticamente y scripts de terceros (chats, píxeles, widgets) que se acumulan con los años.

Compara también la conversión en móvil y en ordenador en Analytics. Si en ordenador convierte el doble o el triple que en móvil, tienes una fuga casi segura en la experiencia móvil. Una cierta diferencia es normal (mucha gente mira en el móvil y compra en el ordenador), pero diferencias enormes indican que algo falla.

Fuga 8: si vendes servicios, el contacto no funciona

Si no tienes tienda online sino una web de servicios (abogado, clínica, reformas, academia, consultoría), «tengo visitas pero no ventas» se traduce en «tengo visitas pero no me llaman». Las fugas son parecidas, pero con particularidades.

  • El formulario no llega. Parece una tontería, pero es habitual: el formulario manda los mensajes a un correo que nadie mira, o a la carpeta de spam, o directamente no funciona desde una actualización. Mándate un mensaje de prueba cada mes.
  • El teléfono no se puede pulsar en el móvil, o está metido en una imagen.
  • Nadie contesta. Llamadas que no se cogen, emails que se responden a los tres días, WhatsApp sin respuesta. El cliente ha contactado con tres empresas a la vez y se queda con la primera que responde bien.
  • No hay precios orientativos. No hace falta poner tarifas cerradas, pero un «desde» o un rango ayuda a filtrar y a dar confianza.
  • No se explica cómo trabajas. ¿Qué pasa después de contactar? ¿Una llamada? ¿Una visita? ¿Cuánto tarda el presupuesto? La incertidumbre frena.
  • Faltan casos, fotos de trabajos y opiniones. En servicios, la confianza lo es todo.

Para medir los contactos, configura en Analytics eventos de clic en el teléfono, en el email, en WhatsApp y de envío de formulario. Sin eso, no sabes si tu web genera oportunidades o no.

Fuga 9: no recuperas a los que casi compran

Aunque tu web sea muy buena, mucha gente no compra en la primera visita. Mira, compara, se distrae, vuelve otro día. Si no tienes forma de volver a hablar con ella, la pierdes para siempre. Este es el agujero menos visible porque no está «en la web», sino en lo que pasa después.

Las tres herramientas básicas

  1. Emails de carrito abandonado. Si alguien ha dejado su email en el checkout y no termina, un correo automático unas horas después recordándole lo que dejó recupera una parte de esas ventas. Shopify lo trae integrado; en WooCommerce se hace con plugins.
  2. Captación de suscriptores. Una forma honesta de quedarte con el email de quien no compra hoy: una guía útil, un descuento en el primer pedido, avisos de novedades. Y luego un email de bienvenida bien hecho.
  3. Remarketing. Anuncios dirigidos a quien ya visitó tu web. Con presupuestos pequeños y bien segmentados puede funcionar, siempre que la web convierta; si no, solo traes de vuelta a la gente al mismo agujero.

Orden lógico: primero cierra las fugas de la web (fugas 2 a 8) y después pon en marcha la recuperación (fuga 9). Recuperar gente para mandarla a una web que no convierte es pagar dos veces por el mismo fracaso.

Diagnóstico paso a paso en una tarde

Si tienes visitas pero no ventas y quieres saber dónde está el problema sin pagar a nadie todavía, esto es lo que haría yo en tu lugar, en este orden. Calcula unas cuatro horas.

Paso 1 (30 minutos): saca los números reales

  • Pedidos o contactos de los últimos 3 meses, desde la plataforma de tu tienda o tu bandeja de entrada (no desde Analytics).
  • Sesiones de los mismos 3 meses en Analytics.
  • Divide pedidos entre sesiones: esa es tu conversión aproximada.

Paso 2 (30 minutos): limpia el tráfico

  • ¿Qué parte viene de países donde no vendes?
  • ¿Hay picos raros o referencias desconocidas?
  • ¿Qué parte es tráfico interno?
  • Recalcula la conversión solo con el tráfico «bueno».

Paso 3 (45 minutos): conversión por canal y dispositivo

  • Haz una tabla con cada canal (orgánico, pago, redes, email, directo, referencias): sesiones, pedidos, conversión.
  • Repite con móvil, ordenador y tableta.
  • Marca en rojo los canales o dispositivos con muchas sesiones y conversión muy baja.

Paso 4 (45 minutos): dibuja el embudo

  • Sesiones → ven producto → añaden al carrito → inician pago → compran.
  • Calcula el porcentaje entre cada paso e identifica el salto más grande.

Paso 5 (30 minutos): mira las páginas de entrada

  • Las 10 páginas por las que más gente entra. ¿Responden a lo que buscaban? ¿Tienen un siguiente paso claro?
  • Las 20 búsquedas con más clics en Search Console. ¿Tienen intención de compra?

Paso 6 (45 minutos): compra en tu propia tienda

  • Desde el móvil, con datos, como cliente nuevo.
  • Apunta cada duda, espera o molestia.
  • Repite con alguien que no conozca la web.

Paso 7 (15 minutos): prioriza

Con todo lo anterior tendrás una lista de problemas. Ordénalos con tres preguntas: ¿cuánta gente afecta?, ¿cuánto cuesta arreglarlo?, ¿qué seguridad tengo de que es un problema? Empieza por lo que afecta a mucha gente, cuesta poco y estás casi seguro. Normalmente son cosas como mostrar el envío antes, quitar el registro obligatorio, arreglar un formulario o reescribir la ficha de los 5 productos más visitados.

Cómo hacerlo en Shopify y en WordPress/WooCommerce

La lógica es la misma en cualquier plataforma, pero cada una tiene sus atajos.

En Shopify

  • Embudo sin instalar nada: en Análisis tienes informes de comportamiento con la tasa de conversión y los pasos de la sesión (añadido al carrito, llegada al pago, compra). Es la forma más rápida de ver dónde se cae la gente.
  • Pagos abandonados: en Pedidos > Pagos abandonados ves los checkouts que se quedaron a medias, con el email si lo dejaron. Activa la automatización de recuperación en Marketing > Automatizaciones.
  • Checkout: en la configuración del proceso de pago puedes decidir si la cuenta de cliente es obligatoria (no debería serlo) y qué campos pides.
  • Envío visible: muchos temas permiten mostrar en el carrito una barra de progreso hacia el envío gratis; si el tuyo no, hay aplicaciones que lo hacen.
  • Aplicaciones: revisa cuántas tienes instaladas. Cada una puede añadir código que ralentiza la tienda. Desinstala las que no uses y revisa que no dejen código en el tema.
  • Reseñas: hay aplicaciones de reseñas que envían el email de petición de opinión automáticamente unos días después de la entrega.

En WordPress con WooCommerce

  • Analítica: WooCommerce trae sus propios informes de pedidos, pero para el embudo necesitas GA4 con el seguimiento de comercio electrónico bien instalado (con un plugin de integración o con Google Tag Manager). Comprueba que se registran los eventos de vista de producto, añadir al carrito, inicio de pago y compra.
  • Checkout: en WooCommerce > Ajustes > Cuentas y privacidad puedes permitir pedidos como invitado. Revisa también qué campos pides; hay plugins para quitar los que sobran.
  • Carritos abandonados: WooCommerce no lo trae de serie como Shopify; se hace con plugins específicos o con tu herramienta de email marketing.
  • Velocidad: en WordPress la velocidad depende mucho del hosting, del tema y de los plugins. Un plugin de caché bien configurado y un hosting decente marcan diferencias grandes. Desactiva plugins que no uses.
  • Actualizaciones: después de cada actualización importante, haz una compra de prueba. Es muy habitual que un plugin de pago o de envío deje de funcionar sin avisar.

Si usas otra plataforma (PrestaShop, Wix, Squarespace, una a medida), el principio es el mismo: necesitas ver el embudo, poder comprar como invitado, mostrar el envío pronto y recuperar carritos.

Tres casos explicados paso a paso

Los tres siguientes son ejemplos ilustrativos construidos a partir de patrones que veo con frecuencia, no clientes reales con nombre y apellidos. Los cuento así para que veas el razonamiento completo, que es lo que te sirve para tu caso.

Caso 1: la tienda de cosmética natural con un blog que «funciona»

Situación: una tienda pequeña de cosmética natural recibe varios miles de visitas al mes, casi todas desde Google, y vende muy poco. El dueño piensa que el problema es el diseño y quiere rehacer la web.

Diagnóstico: al mirar Search Console, la mayor parte del tráfico llega a artículos del blog tipo «cómo hacer jabón casero» o «para qué sirve el aceite de rosa mosqueta». Las fichas de producto apenas reciben tráfico orgánico. La conversión del tráfico que entra por el blog es casi nula; la del que entra por las fichas es razonable.

Qué haría: no rehacer la web. En su lugar: (1) añadir a los artículos más visitados un bloque que conecte con el producto relacionado; (2) trabajar las categorías y fichas para búsquedas con intención de compra («aceite de rosa mosqueta puro comprar», «champú sólido para pelo graso»); (3) captar emails en el blog con una guía descargable; (4) medir durante dos o tres meses.

Lección: tener muchas visitas de lectores no es lo mismo que tener visitas de compradores. El tráfico informativo vale, pero hay que construirle un puente hacia la venta.

Caso 2: la tienda de muebles que perdía a la gente en el carrito

Situación: una tienda de muebles con buen tráfico de calidad (gente de España buscando el tipo de mueble que venden) tiene bastantes añadidos al carrito, pero muy pocas compras.

Diagnóstico: el embudo muestra que la caída grande está entre carrito y pago. Al hacer la compra de prueba se ve el motivo: el envío de un mueble grande cuesta bastante y solo aparece al introducir el código postal en el último paso. Además, el plazo de entrega (varias semanas por fabricación) no está en la ficha.

Qué haría: (1) mostrar en la ficha el coste de envío por zonas y el plazo de fabricación; (2) explicar por qué tarda (se fabrica a medida) como una ventaja, no como algo que esconder; (3) ofrecer pago fraccionado si el ticket es alto; (4) añadir un teléfono visible en el carrito para dudas, porque en compras caras mucha gente quiere hablar con alguien antes.

Lección: lo que el cliente descubre tarde, lo vive como un engaño. Lo que sabe desde el principio, lo acepta.

Caso 3: el despacho profesional con formulario fantasma

Situación: un despacho profesional recibe un tráfico local decente y casi ningún contacto por la web. Tiene la sensación de que «internet no funciona para lo nuestro».

Diagnóstico: al enviar un mensaje de prueba, el formulario muestra «enviado correctamente», pero el mensaje nunca llega: se va a una dirección antigua que ya nadie revisa. Además, el teléfono de la cabecera no se puede pulsar en el móvil.

Qué haría: (1) arreglar el destino del formulario y probarlo; (2) hacer el teléfono pulsable y añadir WhatsApp; (3) medir clics en teléfono y envíos de formulario; (4) añadir en las páginas de servicio qué pasa después de contactar y en cuánto tiempo responden.

Lección: antes de pensar en estrategias complicadas, comprueba que lo básico funciona. Me lo he encontrado más veces de las que te imaginas.

Errores habituales al intentar arreglarlo

Estos son los errores que más dinero hacen perder cuando alguien descubre que tiene visitas pero no ventas:

  1. Rehacer la web entera sin diagnóstico. Es la reacción más común y la más cara. Muchas veces la web nueva tiene los mismos problemas con otro diseño, y encima la migración hace perder posiciones en Google si no se hace bien.
  2. Comprar más tráfico. Si conviertes mal, más anuncios solo significan perder más dinero más rápido.
  3. Cambiar muchas cosas a la vez. Si cambias precio, diseño, fotos y envío la misma semana y las ventas suben (o bajan), no sabrás qué funcionó.
  4. Decidir con muy pocos datos. Con 15 ventas al mes, una semana buena o mala no significa nada.
  5. Copiar a Amazon o a la gran marca. Lo que funciona a una marca conocida (que ya tiene la confianza ganada) no tiene por qué funcionarte a ti. Tú necesitas explicar más y dar más la cara.
  6. Llenar la web de ventanas emergentes. Descuento al entrar, chat que salta, encuesta, cookies, notificaciones… El cliente se va antes de ver nada.
  7. Bajar precios como primera medida. Si el problema era la confianza o el envío, bajar precios solo reduce tu margen.
  8. Fiarse solo de la intuición o de la opinión de la familia. Tu opinión sobre tu web no cuenta tanto como el comportamiento de tus clientes. Mira datos y mira a gente real usándola.
  9. Ignorar el móvil. Revisar la web solo en el ordenador cuando la mayoría compra o mira desde el móvil.
  10. Contratar a quien promete resultados garantizados. Nadie serio puede garantizarte que vas a vender X. Sí puede explicarte qué va a revisar, cómo lo va a medir y cuándo verás si funciona.

Qué cambia con la IA y los buscadores con IA

La inteligencia artificial está cambiando cómo la gente busca y compra, y eso afecta directamente a la pregunta de por qué tienes visitas pero no ventas. Te cuento lo que veo, sin humo.

Menos visitas informativas, más visitas decididas

Con los resúmenes de IA de Google (AI Overviews) y con herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity, muchas preguntas informativas se responden sin que la persona entre en ninguna web. Si tu tráfico dependía de artículos tipo «qué es» o «cómo se hace», es posible que estés viendo menos visitas de ese tipo. Lo curioso es que, en muchos casos, eso puede hacer que tu tasa de conversión suba: se pierden visitas que nunca iban a comprar.

La otra cara: quien llega desde un asistente de IA a menudo llega ya con la decisión bastante tomada, porque le ha recomendado tu producto o tu negocio. Ese visitante espera encontrar exactamente lo que la IA le contó. Si tu web no coincide (precio distinto, producto agotado, información desactualizada), se va decepcionado.

Lo que tienes que hacer

  • Mide el tráfico que te llega desde IA. En Analytics, en las fuentes de referencia, puedes ver visitas desde chatgpt.com, perplexity.ai, gemini.google.com y similares. Mira cuántas son y cómo convierten.
  • Haz que tu información sea clara y coherente en todas partes. Precios, envíos, horarios, políticas: la IA se alimenta de lo que encuentra en tu web y en otras fuentes. Si hay contradicciones, la respuesta será confusa.
  • Responde preguntas concretas en tus fichas y páginas de servicio. Lo que ayuda a convertir (dudas resueltas, datos claros) también ayuda a que la IA te entienda y te cite.
  • Cuida tus reseñas y menciones. Los asistentes de IA tienen en cuenta lo que se dice de ti fuera de tu web.

Si quieres profundizar, tengo una guía específica de SEO para inteligencia artificial y otra sobre qué hacer cuando la IA recomienda a tu competencia y no a ti.

La IA también te ayuda a diagnosticar

Puedes usar un asistente de IA para revisar tus fichas de producto («¿qué dudas tendría un cliente que no están respondidas en este texto?»), para analizar las preguntas que te llegan por email y agruparlas, o para resumir las reseñas de tu competencia. No sustituye a mirar datos reales ni a ver a personas usando tu web, pero acelera mucho el trabajo. Eso sí: nunca publiques textos generados por IA sin revisarlos. Inventan datos, y un dato falso en una ficha es una devolución o una reclamación.

Costes y plazos realistas

Te doy rangos orientativos según lo que veo en el mercado español para negocios pequeños y medianos. No son tarifas cerradas, y cada caso es distinto, pero te sirven para no caer ni en el «gratis» que no existe ni en presupuestos desorbitados.

Qué Coste orientativo Plazo para ver efecto
Diagnóstico hecho por ti con esta guía Tu tiempo (una tarde) Inmediato para detectar; semanas para medir
Arreglos rápidos (envío visible, compra como invitado, formulario, teléfono pulsable) Desde casi nada si lo haces tú hasta unas pocas horas de un técnico 2-6 semanas para tener datos fiables
Reescritura de las fichas y páginas principales Variable según número de páginas 1-3 meses
Auditoría profesional de conversión y SEO Desde unos cientos hasta varios miles de euros según tamaño El informe en 1-3 semanas; los resultados dependen de aplicarlo
Corregir la captación (SEO orientado a compra) Normalmente servicio mensual De 3 a 12 meses según competencia
Web nueva Desde unos miles de euros Meses, y con riesgo si la migración no se hace bien

Si quieres más detalle sobre precios de SEO, lo tienes en cuánto cuesta el SEO en España, y sobre qué revisar antes de gastar más en tu tienda, en mi guía de auditoría de tienda online.

Sobre los plazos, sé honesto contigo mismo: los arreglos de conversión se notan antes que los de tráfico. Si cierras una fuga en el checkout, en pocas semanas deberías ver si funciona. Si el problema es que atraes al público equivocado y hay que reorientar el SEO, cuenta con meses.

Checklist: 40 puntos para revisar

Imprímela o cópiala en una hoja y marca cada punto. Lo que quede sin marcar es tu lista de trabajo.

Medición

  1. Los pedidos reales se miran en la plataforma de la tienda, no solo en Analytics.
  2. El tráfico interno está excluido.
  3. Sé qué parte del tráfico viene de países donde no vendo.
  4. No hay picos ni referencias sospechosas sin explicar.
  5. El evento de compra (o de contacto) se registra bien en Analytics.
  6. Pregunto a los clientes cómo me han conocido.

Tráfico

  1. Conozco la conversión de cada canal.
  2. Las búsquedas que más tráfico me traen tienen intención de compra.
  3. Los artículos informativos tienen un puente hacia el producto o servicio.
  4. Las campañas de pago están optimizadas para conversiones, no para clics.
  5. Reviso los términos de búsqueda y uso palabras negativas.

Primera impresión

  1. En cinco segundos se entiende qué vendo y para quién.
  2. Hay una razón concreta para elegirme visible sin scroll.
  3. Hay un siguiente paso principal claro.
  4. He revisado las 5 páginas de entrada más visitadas, no solo la portada.

Confianza

  1. Teléfono, email y empresa visibles.
  2. Página «Quiénes somos» real, con personas.
  3. Reseñas verificadas y creíbles.
  4. Políticas de envío y devolución claras y propias.
  5. Métodos de pago conocidos (tarjeta, Bizum, PayPal, pagos móviles).
  6. Sin faltas de ortografía ni traducciones automáticas.
  7. Fotos propias.

Ficha de producto o servicio

  1. Medidas, materiales y características completas.
  2. Varias fotos, con escala y en uso.
  3. Plazo y coste de envío en la propia ficha.
  4. Resumen de devoluciones en la ficha.
  5. Preguntas frecuentes del producto respondidas.
  6. Texto propio, no del fabricante.

Carrito y pago

  1. Compra como invitado permitida.
  2. Solo se piden los campos imprescindibles.
  3. Errores del formulario claros.
  4. Sin sorpresas de precio en el último paso.
  5. He comprado en mi tienda desde el móvil este mes.
  6. Todos los métodos de pago funcionan.

Móvil, velocidad y seguimiento

  1. Botón de compra visible sin scroll en móvil.
  2. Sin ventanas emergentes que tapen la pantalla al entrar.
  3. Velocidad revisada con PageSpeed Insights.
  4. Formulario de contacto probado este mes.
  5. Emails de carrito abandonado activos.
  6. Forma honesta de captar el email de quien no compra hoy.

Plantilla de diagnóstico reutilizable

Copia esta tabla en una hoja de cálculo y rellénala cada mes. En tres meses tendrás una foto clarísima de dónde se te escapan los clientes y de si lo que cambias funciona.

Indicador Mes 1 Mes 2 Mes 3
Sesiones totales
Sesiones «buenas» (país, no internas, no spam)
% que ve un producto o servicio
% que añade al carrito / va a contacto
% que inicia el pago / envía formulario
Pedidos o contactos reales
Conversión (pedidos / sesiones buenas)
Conversión en móvil / en ordenador
Canal que mejor convierte
Cambio realizado este mes

La última fila es la más importante: apunta qué cambiaste cada mes. Es la única manera de saber, dentro de medio año, qué funcionó y qué no.

Plantilla de notas para la compra de prueba

Cuando hagas la compra de prueba (tú o alguien de fuera), apunta en cada paso: ¿cuánto tardó?, ¿dudó en algo?, ¿qué buscó y no encontró?, ¿qué le molestó?, ¿habría seguido si fuera de verdad? Cinco preguntas, cinco pasos del embudo. Es todo lo que necesitas para una primera lista de mejoras.

Preguntas frecuentes

¿Es normal tener visitas pero no ventas al principio?

Sí, si las visitas son pocas. Con unos cientos de sesiones al mes, la diferencia entre cero ventas y unas pocas puede ser cuestión de azar. Lo que no es normal es tener miles de visitas reales de tu país, con gente que ve productos, y no vender durante meses. Ahí hay una fuga que buscar.

¿Qué tasa de conversión debería tener mi tienda?

Depende mucho del sector, del precio y de si la gente ya te conoce. Más que compararte con una media, compárate contigo mismo mes a mes y compara tus canales entre sí. Si un canal convierte mucho peor que los demás, ahí tienes trabajo.

¿Debería parar los anuncios mientras arreglo la web?

Si los anuncios no generan ventas y te cuestan dinero, reducirlos mientras arreglas las fugas más gordas tiene sentido. Si generan algo de venta, quizá baste con reducir el presupuesto y quitar las campañas o palabras clave que peor funcionan. Lo que no tiene sentido es aumentarlos para compensar una web que no convierte.

¿Necesito una web nueva?

Casi nunca como primera medida. La mayoría de fugas se arreglan sobre la web que tienes: textos, fotos, envío, checkout, confianza. Una web nueva solo tiene sentido si la plataforma actual te impide arreglar lo básico o es tan antigua que cada cambio cuesta una fortuna. Y si cambias, hazlo con un plan de migración SEO para no perder posiciones.

¿Cuánto tarda en notarse una mejora?

Los cambios de conversión (envío visible, checkout más simple, fichas mejores) pueden notarse en pocas semanas si tienes suficiente tráfico. Los cambios de captación, como reorientar el SEO hacia búsquedas con intención de compra, llevan meses.

¿El SEO sirve para vender o solo para tener visitas?

Un SEO bien hecho sirve para vender, porque se centra en atraer a gente que busca lo que vendes. Un SEO mal enfocado solo persigue volumen de visitas. Por eso tantas webs tienen visitas pero no ventas: posicionaron con búsquedas que no compran.

¿Puedo hacer el diagnóstico yo solo?

Sí, con esta guía puedes hacer un primer diagnóstico bastante completo en una tarde. Donde suele hacer falta ayuda es en interpretar datos raros, en la configuración técnica de la analítica y en priorizar cuando hay muchos problemas a la vez.

¿Por qué la gente añade al carrito y no compra?

Las causas más habituales son costes extra que aparecen al final, obligación de registrarse, pocos métodos de pago, formularios largos, plazos de entrega que no esperaban y, simplemente, que estaban comparando. Para estos últimos, los emails de carrito abandonado ayudan mucho.

¿Las ventanas emergentes de descuento ayudan o perjudican?

Depende de cómo se usen. Una ventana que salta nada más entrar y tapa toda la pantalla en el móvil suele perjudicar. Una que aparece cuando el usuario ya ha navegado un poco, o cuando va a salir, y que ofrece algo útil, puede funcionar. Pruébalo y mide.

Pide tu auditoría gratuita

Si has llegado hasta aquí, ya sabes más que la mayoría sobre por qué una web tiene visitas pero no ventas. Puedes aplicar todo esto por tu cuenta, y te animo a hacerlo. Pero si prefieres que alguien con experiencia mire tus números, tu embudo y tu web con ojos de cliente y te diga exactamente por dónde se te escapan las ventas, puedo hacerlo yo.

Te ofrezco una auditoría gratuita: reviso tu web, tu tráfico y tu proceso de compra, y te digo con franqueza qué está fallando y por dónde empezaría. Sin compromiso y sin humo. Si no te puedo ayudar, también te lo diré.

Si quieres saber más sobre cómo trabajo antes de escribirme, echa un vistazo a mi artículo sobre qué hace un consultor eCommerce y qué pedirle.




Dejar un comentario

Los comentarios se aprobarán antes de mostrarse.


OTROS ARTÍCULOS

Perfil de Empresa de Google en una tarde: cómo dejarlo listo para atraer clientes

08 noviembre, 2026

Guía práctica para crear, verificar y completar tu Perfil de Empresa de Google en una tarde: datos, categorías, fotos, reseñas y lo que de verdad influye en el ranking local.

Leer más →

Mis correos llegan a spam: cómo arreglarlo con SPF, DKIM y DMARC

08 noviembre, 2026

Por qué los correos de tu dominio acaban en spam y cómo configurar SPF, DKIM y DMARC paso a paso, con los requisitos de Gmail para remitentes.

Leer más →

Redirecciones 301: qué son, cuándo usarlas y cómo hacerlas bien

08 noviembre, 2026

Qué es una redirección 301, en qué se diferencia de una 302, cuándo usarla y cómo crearla en Shopify, WordPress o el servidor sin perder posicionamiento.

Leer más →