Una auditoría SEO es una revisión ordenada de tu web para saber por qué Google te muestra (o no te muestra) cuando tus clientes buscan lo que vendes, qué está frenando tu posicionamiento y qué merece la pena arreglar primero. Dicho más claro: es la radiografía que te dice dónde estás, qué te duele y por dónde empezar, antes de gastar un euro más en contenidos, en enlaces, en una web nueva o en una agencia.
Llevo años revisando webs de pymes, tiendas online y negocios de servicios, y te voy a ser franco desde la primera línea: la mayoría de las auditorías SEO que veo no sirven para nada. No porque estén mal hechas técnicamente, sino porque son un listado de 200 avisos sacados de una herramienta, todos con el mismo peso, sin explicar qué importa en tu caso ni qué ganas arreglándolo. El dueño del negocio recibe un PDF de 60 páginas, no entiende la mitad, lo guarda en una carpeta y sigue igual. Eso no es una auditoría: es un trámite.
En esta guía te explico, sin humo y traduciendo cada tecnicismo, qué revisa una auditoría SEO de verdad, para qué sirve, cómo se hace paso a paso, cómo se prioriza, cómo tiene que ser el informe, cuánto cuesta, cuánto tarda y, sobre todo, qué puedes esperar después, que es lo que casi nadie cuenta. También te enseño a hacer una primera revisión tú mismo, a leer los informes de Google Search Console sin perderte y a detectar si la auditoría que te han entregado es buena o es relleno.
Resumen en 30 segundos: una auditoría SEO revisa cómo te encuentra, te lee, te entiende y te valora Google (y, cada vez más, los buscadores con IA). Se mira en este orden: datos de partida, rastreo, indexación, arquitectura, contenido e intención de búsqueda, SEO on page, rendimiento, autoridad, confianza, SEO local o internacional si aplica, visibilidad en IA y posibles penalizaciones. Cada hallazgo tiene que acabar en una acción con evidencia, impacto, esfuerzo, responsable y plazo. Una buena auditoría te dice qué hacer, en qué orden… y qué no hacer. Y no te promete posiciones: te promete un diagnóstico honesto y un plan ejecutable.
Índice de contenidos
Empecemos por lo básico. El SEO (del inglés Search Engine Optimization, optimización para motores de búsqueda) es el trabajo de conseguir que tu web aparezca en los resultados gratuitos de Google cuando alguien busca algo relacionado con tu negocio. No los anuncios, que son de pago, sino los resultados normales, los que en el sector llamamos «orgánicos».
Una auditoría SEO es el análisis que se hace para saber cómo está tu web desde ese punto de vista. Google, para mostrarte, tiene que hacer cuatro cosas: encontrar tus páginas (rastreo), guardarlas en su base de datos (indexación), entender de qué tratan y para qué búsquedas son útiles (relevancia) y decidir si eres mejor opción que los demás (calidad, autoridad y confianza). La auditoría revisa cada uno de esos pasos, encuentra dónde se rompe la cadena y te dice cómo arreglarlo.
La palabra clave es ordenada. Abrir la web, mirar un par de páginas y decir «te faltan palabras clave» no es una auditoría. Pasar una herramienta automática y reenviarte el informe tampoco. Una auditoría de verdad sigue un método, compara cada cosa con un criterio, cuantifica el impacto y termina en un plan priorizado que alguien puede empezar a ejecutar el lunes.
Mi definición de trabajo: una auditoría SEO es buena si, al terminar de leerla, el dueño del negocio sabe en una frase qué le pasa a su web, cuáles son las tres o cinco cosas que tiene que hacer primero, cuánto le van a costar y qué puede esperar de ellas. Si no lo sabe, la auditoría ha fallado, por muy técnica que sea.
La mejor forma de entender para qué sirve una auditoría SEO es pensar en las preguntas que tiene que responder. Si al final no tienes respuesta clara a estas, algo ha faltado.
A estas diez, hoy hay que añadirle una undécima que hace pocos años no existía: ¿qué dicen de mí los buscadores y asistentes con inteligencia artificial? Cada vez más gente pregunta a ChatGPT, Gemini, Perplexity o al modo IA de Google en lugar de hacer una búsqueda clásica. Una auditoría actual tiene que mirar también eso. Lo veremos en su bloque.
Una auditoría SEO no sirve para arreglar un negocio que no tiene demanda, un producto que nadie quiere o una web que convierte fatal. Puede traerte más visitas, pero si tu web no convence, tendrás más visitas que no compran. Por eso, en mis auditorías siempre echo un ojo a qué pasa cuando la visita llega, aunque no sea estrictamente SEO. Y tampoco sirve para nada si nadie va a ejecutar lo que dice. Antes de encargar una, pregúntate quién va a hacer el trabajo después.
No hace falta esperar a que algo vaya mal. Pero hay situaciones en las que una auditoría deja de ser recomendable y pasa a ser urgente. Estas son las que más veo.
Mi regla práctica: si vas a gastar en tu web o en tu marketing una cantidad que te dolería perder, dedica antes una pequeña parte a auditar. Una auditoría bien hecha suele pagarse sola con un único error caro que te evita, como una migración que se habría llevado por delante el tráfico de años.
«Auditoría SEO» es un paraguas que cubre trabajos muy distintos. Es importante saber cuál estás pidiendo, porque el precio, el plazo y lo que recibes cambian mucho.
| Tipo | Qué revisa | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Auditoría SEO completa | Todos los bloques de esta guía, con foco en negocio y plan priorizado | Cuando no sabes exactamente qué te pasa o antes de invertir en SEO |
| Auditoría SEO técnica | Rastreo, indexación, servidor, redirecciones, canónicas, velocidad, renderizado, datos estructurados | Webs grandes, tiendas online, webs con problemas de indexación o tras una migración |
| Auditoría de contenidos | Qué páginas tienes, qué búsquedas cubren, cuáles sobran, cuáles se pisan, cuáles hay que actualizar | Blogs con muchos artículos, webs que han crecido sin orden, caídas tras actualizaciones de calidad |
| Auditoría de enlaces (off page) | Quién te enlaza, con qué calidad, patrones sospechosos, comparación con la competencia | Cuando has comprado enlaces, has recibido una acción manual o no consigues subir pese a tener buen contenido |
| Auditoría de SEO local | Perfil de Empresa de Google, reseñas, coherencia de datos, páginas de ubicación | Negocios que venden en una zona: clínicas, despachos, tiendas físicas, reformas |
| Auditoría SEO internacional | Estructura de idiomas y países, hreflang, contenidos traducidos, dominios | Webs en varios idiomas o países |
| Auditoría de migración | Inventario de URLs, mapa de redirecciones, riesgos, plan de comprobación | Antes y después de cambiar de dominio, plataforma o estructura |
| Auditoría de caída de tráfico | Qué ha caído, desde cuándo, en qué páginas y búsquedas, y por qué | Cuando el tráfico baja de forma brusca |
| Auditoría de visibilidad en IA | Cómo te describen y citan los asistentes de IA, qué fuentes usan, si sus rastreadores te pueden leer | Cuando tu sector ya se consulta en ChatGPT, Gemini o Perplexity |
Para la mayoría de pymes, mi recomendación es empezar por una auditoría completa pero proporcionada: que toque todos los bloques, aunque sea con distinta profundidad, y que profundice donde aparezca el problema gordo. Hacer primero una auditoría técnica exhaustiva de una web de 30 páginas es matar moscas a cañonazos. Y hacer solo una auditoría de enlaces cuando el problema es que tus páginas no están indexadas es mirar en el sitio equivocado.
No es lo mismo auditar la web de un fisioterapeuta con 15 páginas que una tienda con 40.000 productos o un medio con 100.000 artículos. En una web pequeña, el peso está en contenido, intención de búsqueda, SEO local y autoridad; la parte técnica suele resolverse rápido. En una web grande, la parte técnica (rastreo, indexación, duplicados, arquitectura) puede ser la mitad del trabajo, porque un error de plantilla se multiplica por miles de páginas. Una buena auditoría adapta su profundidad al tamaño, y un buen presupuesto también.
La mitad del éxito de una auditoría SEO se juega antes de mirar la web. Lo que más retrasa una auditoría no es el análisis: es esperar accesos y no tener claro el objetivo.
No es lo mismo querer más llamadas para tu clínica en tu ciudad que querer vender en toda España o recuperar el tráfico que perdiste en marzo. El objetivo cambia lo que se mira con más detalle y cómo se priorizan los hallazgos. Te propongo que lo escribas en una frase con este formato: «Quiero conseguir [más qué] de [qué tipo de cliente] que busca [qué cosas] en [qué zona]».
Un consejo de seguridad que repito siempre: crea usuarios específicos para quien audite, con el mínimo permiso necesario, y retíralos al terminar. Nunca compartas tu contraseña principal.
Antes de analizar, apunta qué ha cambiado en tu web en los últimos 12 a 24 meses: rediseños, cambios de plantilla, migraciones, cambios de dominio, plugins o aplicaciones nuevas, cambios en el menú, contenidos borrados, campañas de enlaces, cambios de agencia. La mitad de las caídas de tráfico que investigo coinciden con una fecha concreta. Saber la fecha es media investigación.
Antes de tocar nada, apunta en una hoja sencilla, con fecha:
Sin esta foto, dentro de seis meses no sabrás si lo que hiciste funcionó. Y créeme: cuando le enseñas a un cliente su antes y su después, todo el mundo entiende el valor del trabajo.
Un aviso importante sobre los datos: Search Console guarda unos 16 meses de datos de rendimiento. Si tienes una caída que investigar o quieres comparar años, exporta los datos antes de que desaparezcan. Es uno de esos detalles que nadie hace hasta que lo necesita.
Muchas auditorías empiezan pasando un rastreador por la web. Yo empiezo por los datos, porque me dicen dónde mirar. Si una web tiene 300 avisos técnicos pero el 90 % de su negocio viene de cinco páginas, lo primero es asegurarse de que esas cinco están perfectas.
| Lo que ves | Lo que suele significar | Qué investigar |
|---|---|---|
| Caída brusca de un día para otro | Cambio técnico, migración, noindex o bloqueo por error, acción manual | Cronología de cambios, informe de páginas, acciones manuales, robots.txt |
| Caída en escalón que coincide con una actualización de Google | Google ha revalorado la calidad o la utilidad de tu contenido | Qué páginas y qué tipo de contenido han caído; comparación con quién ha subido |
| Bajada lenta durante meses | Competencia que mejora, contenido que envejece, pérdida de enlaces, cambios en cómo se muestran los resultados | Páginas que pierden posiciones, contenido desactualizado, nuevos competidores |
| Impresiones estables y clics a la baja | Apareces igual pero te pinchan menos: resúmenes de IA, más anuncios, resultados más atractivos de otros | Cómo se ve hoy la página de resultados para tus búsquedas clave |
| Todo plano durante años | No hay estrategia: la web no crece en contenido ni en autoridad | Cobertura de búsquedas, autoridad, competencia |
Lo que me encuentro una y otra vez: empresas convencidas de que «el SEO funciona» porque reciben bastantes visitas de Google, y cuando separamos marca y genérico descubrimos que casi todo es gente que ya buscaba su nombre. El SEO no estaba captando a nadie nuevo. Esta separación es, para mí, el primer dato de cualquier auditoría.
El rastreo es el proceso por el que el robot de Google (Googlebot) recorre tu web siguiendo enlaces y descarga tus páginas. Si Google no puede rastrear una página, no la conocerá bien, y si no la conoce, no te la va a mostrar. Es el primer eslabón de la cadena.
El robots.txt es un archivo de texto que está en la raíz de tu dominio (tudominio.com/robots.txt) y que les dice a los robots de los buscadores qué zonas de la web no deben recorrer. Es útil para evitar que pierdan el tiempo en zonas sin valor (carritos, búsquedas internas, áreas privadas), pero un error aquí puede dejar fuera media web.
Qué reviso:
Un malentendido muy común: bloquear una página en robots.txt no impide que aparezca en Google. Si otras páginas la enlazan, Google puede indexar la URL sin haberla leído y mostrarla con un resultado pobre. Para que una página no salga en Google, lo correcto es dejar que la rastree y ponerle una etiqueta noindex. Si la bloqueas en robots.txt, Google ni siquiera podrá ver ese noindex.
El sitemap (mapa del sitio) es un archivo, normalmente en formato XML, que lista las URLs de tu web que quieres que Google conozca. No garantiza que se indexen, pero ayuda a que las encuentre. Qué reviso:
Cada vez que alguien (o Google) pide una página, tu servidor responde con un código. Los que importan:
| Código | Qué significa | Qué revisar |
|---|---|---|
| 200 | Todo bien, la página existe | Que las páginas importantes respondan 200 |
| 301 | Redirección permanente: «esta página se ha mudado aquí para siempre» | Que no haya cadenas (A→B→C) ni bucles, y que los enlaces internos apunten al destino final |
| 302 / 307 | Redirección temporal | Que no se usen donde debería haber una permanente |
| 404 | Página no encontrada | Que no haya 404 en URLs con tráfico, enlaces externos o enlaces internos |
| 410 | Página eliminada a propósito | Útil para contenido que borras definitivamente y no tiene sustituto |
| 5xx | Error del servidor | Que no aparezcan; si se repiten, Google reduce el rastreo y puede acabar quitando páginas |
Un caso que veo mucho: los llamados soft 404. Son páginas que responden 200 (todo bien) pero en realidad están vacías o dicen «no hay resultados» o «producto no disponible». Google las detecta y las trata como si no existieran. Si tienes muchas, hay un problema de plantilla o de gestión de contenido.
Muchas webs modernas montan su contenido con JavaScript (código que se ejecuta en el navegador). Google es capaz de ejecutar JavaScript, pero lo hace con limitaciones y a veces con retraso. Si tu contenido principal, tus enlaces o tus etiquetas importantes solo aparecen después de ejecutar código, hay riesgo. Para comprobarlo:
Se habla mucho del presupuesto de rastreo (crawl budget): cuántas páginas está dispuesto Google a rastrear en tu web en un tiempo dado. La propia documentación de Google explica que es una preocupación sobre todo para webs muy grandes (del orden de cientos de miles o millones de páginas) o que cambian muchísimo cada día. Si tu web tiene 50 páginas, no es tu problema, y quien te lo plantee como prioridad te está metiendo miedo.
Donde sí importa, aunque la web no sea gigante, es en las tiendas online con filtros: cada combinación de talla, color, precio y orden puede generar una URL, y con unos pocos filtros salen miles. Google gasta su tiempo en páginas casi iguales y tarda más en ver las que importan.
En webs grandes, la prueba definitiva de cómo rastrea Google es mirar los logs: los registros del servidor que apuntan cada visita, incluidas las de Googlebot. Te dicen qué páginas visita Google, con qué frecuencia y cuáles ignora. En webs pequeñas no suele merecer la pena; en tiendas y medios grandes, es oro. En Search Console tienes además el informe de Estadísticas de rastreo (en Ajustes), que da una versión resumida: peticiones por día, tiempos de respuesta, tipos de archivo y códigos de respuesta.
Mi prioridad en este bloque: que nada importante esté bloqueado, que el servidor responda bien y rápido, y que no haya trampas de rastreo (filtros, parámetros o calendarios que generan URLs infinitas). Lo demás, en una web pequeña o mediana, suele ser secundario.
La indexación es el paso en el que Google decide guardar una página en su índice, que es su enorme base de datos. Solo las páginas indexadas pueden aparecer en los resultados. Que Google rastree una página no significa que la indexe: puede leerla y decidir que no merece la pena guardarla.
La herramienta clave es el informe de Páginas de Search Console (dentro de «Indexación»). Te dice cuántas páginas tienes indexadas, cuántas no y por qué. El problema es que los motivos están escritos en un idioma que nadie entiende. Aquí va la traducción, con lo que significa cada uno y si debe preocuparte.
| Lo que dice Search Console | Qué significa | ¿Debe preocuparte? |
|---|---|---|
| Rastreada: actualmente sin indexar | Google ha visitado la página y ha decidido no guardarla, de momento | Sí, si son páginas importantes. Suele indicar contenido pobre, duplicado o poco útil, o páginas sin apenas enlaces internos |
| Descubierta: actualmente sin indexar | Google sabe que la página existe pero aún no la ha visitado | Si son muchas y no bajan, sí: puede haber problemas de rastreo, de servidor o de calidad general |
| Página alternativa con etiqueta canónica adecuada | La página indica que la principal es otra, y Google lo respeta | No, es lo esperado (por ejemplo, variantes de un producto) |
| Duplicada: Google ha elegido una canónica diferente a la del usuario | Tú dices que la principal es una, pero Google ha elegido otra | Sí: tus señales son contradictorias (enlaces, sitemap, canónicas, contenido casi igual) |
| Duplicada: el usuario no ha indicado ninguna versión canónica | Hay páginas casi iguales y no has dicho cuál es la buena | Sí, si son páginas que te importan |
| Excluida por una etiqueta «noindex» | La página pide no ser indexada | Solo si es una página que debería estar en Google. Revísalo siempre: es un error típico tras rediseños |
| Bloqueada por robots.txt | Google no puede entrar | Solo si la página es importante |
| Página con redirección | La URL redirige a otra | No, salvo que estén en tu sitemap o tus enlaces internos apunten a ellas |
| No se ha encontrado (404) | La página no existe | Solo si tiene tráfico, enlaces externos o enlaces internos apuntando |
| Soft 404 | Responde bien, pero parece vacía o inexistente | Sí, si afecta a páginas útiles |
| Error de servidor (5xx) | El servidor falló cuando Google la pidió | Sí, siempre |
| Indexada, aunque un archivo robots.txt la ha bloqueado | Google la ha indexado sin poder leerla | Sí: o desbloquea y deja que la lea, o desbloquea y pon noindex |
Cómo leer este informe sin agobiarte: que haya páginas no indexadas es normal. Todas las webs las tienen. Lo que importa es qué páginas son. Mil páginas de filtros fuera del índice es una buena noticia; tus cinco servicios principales fuera del índice es una emergencia. Por eso, el informe hay que leerlo siempre de la mano de tu lista de páginas importantes.
Haz una lista con las 10, 20 o 50 páginas que más negocio te generan o que más te gustaría posicionar: servicios, categorías, productos estrella, artículos clave. Inspecciónalas una a una con la herramienta de inspección de URL de Search Console. Para cada una, comprueba:
En webs grandes, esto mismo se hace a escala combinando el rastreador con los datos de Search Console. En webs pequeñas, a mano, en una hora.
Escribir en Google site:tudominio.com te muestra una muestra de las páginas que Google tiene de tu web. Es útil para detectar cosas raras (páginas de pruebas, URLs con parámetros, contenido que no debería estar, páginas hackeadas con spam en otros idiomas), pero el número de resultados que da no es fiable para contar páginas indexadas. Para eso, el informe de Search Console.
La etiqueta canónica es una línea de código con la que le dices a Google: «de todas estas páginas parecidas, esta es la principal». Es imprescindible cuando la misma página puede verse en varias direcciones (con y sin parámetros, desde distintas categorías, en versiones con y sin barra final). Qué reviso:
Ojo: la canónica es una sugerencia, no una orden. Si el resto de señales dicen otra cosa, Google puede ignorarla.
Tu web debería existir en una única versión. Prueba a escribir tu dominio con http y https, con www y sin www, y comprueba que las cuatro combinaciones llevan, con una sola redirección 301, a la misma versión final. Si no, tienes cuatro webs duplicadas compitiendo entre sí.
Igual de importante que lo que falta es lo que sobra. Revisa si Google tiene indexadas:
Un índice lleno de páginas pobres no te penaliza por sí solo, pero diluye la imagen que Google tiene de tu web y le hace perder el tiempo. Limpiarlo suele ser una de las acciones con más retorno en webs medianas y grandes.
La arquitectura web es cómo está organizada tu web: qué secciones hay, qué cuelga de qué y cómo se llega de una página a otra. El enlazado interno son los enlaces de unas páginas de tu web a otras. Juntos determinan dos cosas: qué páginas encuentra Google con facilidad y qué importancia les da. Es, en mi experiencia, el bloque con mejor relación entre esfuerzo y resultado, y uno de los más olvidados.
Una forma de organizar el contenido que funciona muy bien es la de pilares y satélites (también llamada topic clusters). Tienes una página principal muy completa sobre un tema amplio (el pilar) y varias páginas que tratan aspectos concretos (los satélites). Los satélites enlazan al pilar y el pilar enlaza a los satélites. Así Google entiende que tienes cobertura completa del tema y la autoridad se reparte de forma lógica.
Un ejemplo sencillo para una clínica dental: un pilar sobre «implantes dentales» y satélites sobre «precio de implantes», «implantes en una sola cita», «implantes con poco hueso», «cuidados después de un implante». Cada satélite responde a una búsqueda concreta y todos refuerzan al pilar.
Un truco que uso en todas las auditorías: cruza la lista de páginas con más enlaces internos con la lista de páginas que más negocio te dan. Si no coinciden, tienes una mejora rápida y casi gratuita: añadir enlaces desde las páginas con autoridad (portada, artículos con tráfico) hacia las que quieres empujar. He visto subir posiciones solo con esto, sin tocar nada más.
Las direcciones de tus páginas también forman parte de la arquitectura. Lo ideal: cortas, legibles, en minúsculas, con guiones, sin acentos ni caracteres raros, y que describan el contenido. No hace falta reescribir todas las URLs de una web antigua por estética: cambiar URLs tiene riesgo y exige redirecciones. Solo lo recomiendo cuando el beneficio es claro.
Si el rastreo y la indexación son las tuberías, el contenido es el agua. Puedes tener una web técnicamente impecable y no posicionar por nada si tu contenido no responde a lo que busca la gente. En las webs de pymes que audito, este es casi siempre el bloque donde está el problema gordo.
La intención de búsqueda es lo que quiere conseguir la persona cuando escribe algo en Google. No es lo mismo buscar «qué es una auditoría SEO» (quiere entender) que «auditoría SEO precio» (quiere comparar) o «auditoría SEO en León» (quiere contratar cerca). Google ha aprendido a distinguirlo y muestra para cada búsqueda el tipo de página que mejor responde. Si tu página no encaja con esa intención, no posicionará aunque repitas la palabra clave cien veces.
| Intención | Qué quiere el usuario | Ejemplo | Qué tipo de página suele ganar |
|---|---|---|---|
| Informativa | Aprender o entender algo | «qué es una auditoría seo» | Guías, artículos, explicaciones |
| Comercial | Comparar opciones antes de decidir | «mejor consultor seo», «auditoría seo precio» | Comparativas, páginas de precios, reseñas |
| Transaccional | Comprar o contratar ya | «contratar auditoría seo» | Páginas de servicio o de producto |
| Navegacional | Ir a un sitio concreto | «search console login» | La web de la marca |
| Local | Encontrar algo cerca | «dentista cerca de mí» | Mapa de Google y fichas de negocio |
La forma más sencilla de saber qué intención tiene una búsqueda es mirar los resultados. Busca en Google la palabra clave que te interesa y fíjate en qué tipo de páginas salen arriba: si son guías, artículos de servicio, fichas de producto, listados, vídeos o el mapa. Ese es el formato que Google considera correcto hoy.
Uno de los entregables más útiles de una auditoría es el mapa de palabras clave (keyword mapping): una tabla que asigna a cada página de tu web la búsqueda principal a la que responde. Sirve para tres cosas: ver qué búsquedas importantes no tienen página, detectar páginas que se pisan y saber qué página hay que optimizar para cada búsqueda.
| URL | Búsqueda principal | Intención | Posición actual | Acción |
|---|---|---|---|---|
| /servicios/auditoria-seo | auditoría seo | Comercial | 18 | Ampliar contenido y enlazar desde el blog |
| /blog/que-revisar-en-una-auditoria | auditoría seo | Informativa | 24 | Canibalización: reorientar a «checklist auditoría seo» |
| — | auditoría seo precio | Comercial | — | Crear sección de precios en la página de servicio |
Tabla de ejemplo para que veas el formato; las URLs y posiciones son inventadas.
La canibalización ocurre cuando dos o más páginas de tu web compiten por la misma búsqueda. Google no sabe cuál mostrar, va alternando entre ellas y ninguna llega a posicionar bien. Es muy típica en blogs que llevan años publicando sin plan: cinco artículos sobre «cómo elegir colchón» escritos en distintos años.
Cómo detectarla: en Search Console, en el informe de Rendimiento, filtra por una búsqueda y mira la pestaña de Páginas. Si aparecen varias URLs tuyas recibiendo impresiones por esa misma búsqueda y las posiciones bailan, hay canibalización. Ojo: que dos páginas aparezcan por la misma búsqueda no siempre es malo. Si una es tu servicio y otra un artículo, y responden a intenciones distintas, puede estar bien. El problema es cuando responden a lo mismo.
Cómo se arregla, según el caso:
En webs con mucho contenido, uno de los ejercicios más rentables de la auditoría es clasificar cada página en una de estas decisiones. Lo llamo «la poda», y se hace cruzando datos de tráfico, enlaces, conversiones y calidad:
| Decisión | Cuándo |
|---|---|
| Mantener | Trae tráfico o negocio y está al día |
| Actualizar | Tiene potencial (impresiones, posiciones 5–20) pero está desactualizada o incompleta |
| Fusionar | Se pisa con otra página sobre lo mismo |
| Reorientar | El tema es bueno pero la página no encaja con la intención de búsqueda |
| Desindexar | Útil para el usuario dentro de la web, pero sin valor en Google (por ejemplo, páginas internas de navegación) |
| Eliminar y redirigir | No aporta nada pero tiene algún enlace o tráfico residual |
| Eliminar | No aporta nada, no tiene enlaces ni tráfico |
Una advertencia: la poda no es borrar a lo loco para «tener menos páginas». He visto webs que borraron cientos de artículos porque alguien les dijo que menos es más y perdieron tráfico que sí funcionaba. Cada decisión tiene que estar respaldada por datos. Y nunca borres sin redirigir lo que tiene enlaces externos.
La otra mitad del bloque de contenido es mirar hacia fuera: qué busca tu cliente que tu web no responde. Se hace combinando varias fuentes:
El resultado es una lista de contenidos a crear, priorizada por potencial de negocio, no solo por volumen de búsquedas. Una búsqueda con 30 búsquedas al mes de gente lista para contratar puede valer más que una de 5.000 de curiosos.
El SEO on page es todo lo que se optimiza dentro de cada página para que Google entienda de qué trata y para que la gente quiera hacer clic. Es lo que todo el mundo asocia con SEO, y aunque es importante, no suele ser lo que más mueve si lo anterior falla.
Es el título que aparece en azul en los resultados de Google. Es probablemente el elemento on page más importante, tanto para posicionar como para conseguir clics. Qué reviso:
Un dato que conviene saber: Google reescribe con frecuencia los títulos que muestra en los resultados cuando considera que el tuyo no describe bien la página. Si ves en Google un título distinto al que pusiste, es una pista de que tu título no encaja con lo que Google cree que es la página.
Es el texto que aparece bajo el título en los resultados. No influye directamente en la posición, pero sí en cuánta gente hace clic. Reviso que sea única, que resuma la página, que incluya la búsqueda de forma natural y que invite a entrar. Como orientación, entre 140 y 160 caracteres. Igual que con los títulos, Google la sustituye a menudo por un fragmento del texto si cree que encaja mejor con la búsqueda.
Los encabezados son los títulos y subtítulos dentro de la página. El H1 es el título principal, los H2 son los apartados y los H3 los subapartados. Ayudan a Google y a los usuarios a entender la estructura. Reviso que haya un H1 claro que incluya la búsqueda principal, que los H2 organicen el contenido de forma lógica y que no se usen encabezados solo para dar formato (texto grande sin ser un título de sección).
Olvídate de la «densidad de palabra clave» (el porcentaje de veces que aparece). Es un concepto antiguo. Lo que reviso es que la búsqueda principal aparezca en los lugares lógicos (título, H1, primer párrafo, algún subtítulo), que se usen sinónimos y términos relacionados de forma natural y que la página cubra los subtemas que el usuario espera encontrar.
Los datos estructurados son un código invisible para el visitante (normalmente en formato JSON-LD y siguiendo el vocabulario de Schema.org) que explica a Google qué es cada cosa: una empresa, un producto con su precio, un artículo con su autor, una receta, un evento, una ruta de navegación. Bien implementados pueden hacer que tu resultado muestre información extra (precio, valoraciones, disponibilidad) y ayudan a los buscadores a entender tu web.
Qué reviso:
Cómo priorizo el on page: no reviso las 2.000 páginas de una web una a una. Empiezo por las plantillas (si la plantilla de producto tiene un fallo, lo tienen todos los productos) y por las 20–50 páginas que más negocio pueden traer. El resto se corrige por lotes.
Una web lenta o incómoda en el móvil pierde clientes y posiciones. Pero ojo: la velocidad es un medio, no un fin. He visto equipos obsesionados con sacar 100 en una herramienta mientras sus páginas de servicio no estaban indexadas. En una auditoría, el rendimiento se mira con datos reales y se prioriza según impacto.
Google mide la experiencia de carga con tres métricas llamadas Core Web Vitals. Se miden con datos de usuarios reales de Chrome, y para considerarse «buenas» tienen que cumplir el umbral en al menos el 75 % de las visitas.
| Métrica | Qué mide | Umbral «bueno» según Google |
|---|---|---|
| LCP (Largest Contentful Paint) | Cuánto tarda en verse el elemento principal (la imagen grande o el titular) | 2,5 segundos o menos |
| INP (Interaction to Next Paint) | Cuánto tarda la página en reaccionar cuando tocas algo (un botón, un menú, un formulario) | 200 milisegundos o menos |
| CLS (Cumulative Layout Shift) | Cuánto «salta» el contenido mientras carga (el botón que se mueve justo cuando vas a pulsarlo) | 0,1 o menos |
El INP sustituyó en marzo de 2024 a la métrica anterior (FID). Si alguien te habla de FID como métrica actual, su información está desfasada.
Importante: la puntuación de 0 a 100 de PageSpeed es una prueba de laboratorio. Lo que cuenta para Google son los datos reales de la parte superior («Descubre lo que experimentan tus usuarios reales»). Una web puede sacar un 55 en la prueba y aprobar las Core Web Vitals con usuarios reales, y al revés.
Google indexa la versión móvil de tu web (lo que llama indexación mobile-first). Si tu versión móvil esconde contenido, enlaces o datos estructurados que sí tiene la de ordenador, para Google esos elementos casi no existen. Qué reviso: que el contenido sea el mismo en ambas versiones, que los botones se puedan pulsar con el dedo sin acertar al de al lado, que el texto se lea sin hacer zoom y que no haya ventanas emergentes que tapen el contenido nada más entrar (Google las considera una mala experiencia, salvo las legalmente necesarias como el aviso de cookies).
Search Console tenía un informe de usabilidad móvil que Google retiró a finales de 2023. Hoy la revisión se hace con Lighthouse, con el propio móvil y con las grabaciones de sesiones de herramientas como Microsoft Clarity.
Tu web debe funcionar entera con HTTPS (el candado del navegador). Reviso que el certificado esté en vigor, que todas las versiones http redirijan a https y que no haya contenido mixto (imágenes o scripts cargados por http dentro de páginas https). Reviso también el apartado de Problemas de seguridad de Search Console, que avisa si Google ha detectado hackeo o software malicioso.
Mi prioridad en rendimiento: primero las plantillas que más negocio mueven (portada, servicio, categoría, producto, formulario de contacto), en móvil y con datos reales. Después, inventario de scripts y plugins: para cada uno, ¿qué aporta y qué cuesta en velocidad? Muchas veces sobra la mitad.
Los enlaces externos (backlinks) son los enlaces que otras webs ponen hacia la tuya. Para Google siguen siendo una de las señales más importantes de autoridad y confianza: si webs relevantes hablan de ti y te enlazan, probablemente eres una referencia. Este bloque se conoce también como SEO off page, porque se trabaja fuera de tu web.
Muchas herramientas marcan una lista de «enlaces tóxicos» y algunos proveedores venden su limpieza como servicio estrella. Seamos claros: Google ha explicado repetidamente que sus sistemas ignoran la gran mayoría de enlaces basura que recibe cualquier web, y que la herramienta para rechazar enlaces (disavow) es para casos concretos, sobre todo cuando has comprado enlaces o has participado en esquemas de enlaces y tienes, o temes tener, una acción manual. Si nunca has comprado enlaces y no tienes ninguna acción manual, lo normal es que no necesites rechazar nada. Usar mal esa herramienta puede hacerte daño, porque puedes desactivar enlaces buenos.
Comprar enlaces va contra las directrices de Google. Muchas webs lo han hecho, a veces sin saberlo porque lo hizo una agencia. En la auditoría lo reviso con detalle: qué se compró, dónde, con qué texto y qué riesgo supone. No siempre hay que hacer algo drástico, pero sí conviene saberlo y dejar de hacerlo si el patrón es evidente. Tienes una explicación mucho más amplia en mi guía de linkbuilding: cómo conseguir enlaces de calidad sin riesgo.
Las métricas de «autoridad de dominio» de las herramientas (DA, DR, AS y similares) son indicadores creados por esas empresas, no datos de Google. Sirven para comparar, pero no son el objetivo. Además de los enlaces, a Google le importan otras señales de que eres una entidad real y reconocida: búsquedas de tu marca, menciones en medios, reseñas, presencia en tu sector. Eso conecta con el siguiente bloque.
Lo que más valor saca de este bloque en pymes: recuperar enlaces que apuntan a páginas que ya no existen (una redirección y listo) y detectar las fuentes de enlaces de la competencia que tú también podrías conseguir de forma legítima: asociaciones sectoriales, proveedores, medios locales, colaboraciones, eventos. Es trabajo, pero es trabajo seguro.
Google publica unas directrices para los evaluadores humanos que revisan la calidad de sus resultados. En ellas usa un concepto que se ha hecho famoso en el sector: E-E-A-T, siglas en inglés de experiencia, conocimiento experto, autoridad y fiabilidad (Experience, Expertise, Authoritativeness, Trustworthiness). No es un factor que se pueda medir con una herramienta, pero describe muy bien lo que Google intenta premiar: contenido hecho por quien sabe del tema, con experiencia real, en una web que inspira confianza.
Esto pesa especialmente en temas que pueden afectar a la salud, el dinero, la seguridad o decisiones importantes de las personas. Google los llama YMYL (Your Money or Your Life, «tu dinero o tu vida»). Si tienes una clínica, un despacho de abogados, una asesoría o vendes productos de salud, este bloque es crítico.
Me lo preguntan en casi todas las auditorías: «¿Google penaliza el contenido hecho con inteligencia artificial?». La posición pública de Google es que lo que importa es la calidad y la utilidad del contenido, no cómo se ha producido. Pero sus políticas contra el spam incluyen desde 2024 el abuso de contenido a escala: generar muchas páginas, con IA o sin ella, con el fin principal de manipular los resultados y sin aportar valor. En la auditoría reviso si hay páginas producidas en masa que no aportan nada propio, porque son un riesgo y, además, no suelen funcionar.
Mi opinión, sin rodeos: usar IA para ayudarte a escribir no es el problema. El problema es publicar textos que no dicen nada que no digan ya otras cien webs. La experiencia de tu negocio (lo que has visto, lo que has resuelto, cómo trabajas, qué opinas) es lo único que la competencia no puede copiar. Ahí es donde una auditoría tiene que empujarte.
Este bloque solo aplica si vendes en una zona concreta o en varios países e idiomas. Si es tu caso, puede ser el más importante de toda la auditoría.
Cuando alguien busca «fisioterapeuta en León» o «taller cerca de mí», Google muestra un mapa con tres negocios destacados (el llamado local pack) antes de los resultados normales. Aparecer ahí depende sobre todo de tu Perfil de Empresa de Google (antes Google My Business). Qué reviso:
Tienes todo esto mucho más desarrollado en mi guía de SEO local: cómo aparecer en Google cuando buscan negocios cerca.
Si tu web está en varios idiomas o se dirige a varios países, revisa:
Este bloque no existía en las auditorías de hace pocos años, y en la mayoría de las guías que vas a encontrar se trata en dos líneas o directamente no aparece. Pero cada vez más gente pregunta a ChatGPT, Gemini, Copilot o Perplexity en lugar de buscar en Google, y el propio Google muestra resúmenes generados con IA (AI Overviews) encima de los resultados y tiene un modo IA disponible también en España. Si esos sistemas no te conocen, no te entienden o no te pueden leer, recomendarán a otro.
Desconfía de quien te venda certezas en este terreno. Cambia muy deprisa, los propios sistemas no explican del todo cómo eligen sus fuentes y abundan los «trucos» sin respaldo. Un ejemplo: el archivo llms.txt, que algunos venden como imprescindible. Es una propuesta de formato que no forma parte de ningún estándar adoptado de forma general, y Google ha dicho públicamente que no lo usa. No hace daño tenerlo, pero no esperes milagros. Lo explico todo, con lo que funciona y lo que es humo, en mi guía de SEO para inteligencia artificial.
La buena noticia: casi todo lo que mejora tu visibilidad en asistentes de IA mejora también tu SEO clásico: información clara y completa, contenido con experiencia propia, buena reputación, web técnicamente accesible. No es un presupuesto aparte; es una razón más para hacer bien los bloques anteriores.
Cuando alguien me llama porque «Google le ha penalizado», en la mayoría de los casos no hay ninguna penalización. Hay una caída de tráfico con otra causa. Conviene distinguir bien porque el tratamiento es muy distinto.
Es lo que de verdad se puede llamar penalización: una persona del equipo de Google ha revisado tu web y ha determinado que incumple sus políticas contra el spam (enlaces comprados, contenido generado para manipular, texto oculto, páginas engañosas…). Se ve en Search Console, en el apartado Acciones manuales. Si ahí pone «No se ha detectado ningún problema», no tienes una acción manual. Si la tienes, la auditoría debe identificar la causa, corregirla a fondo y preparar una solicitud de reconsideración explicando lo que se ha hecho.
Google cambia sus sistemas de clasificación constantemente y varias veces al año anuncia actualizaciones importantes (las llamadas core updates y actualizaciones contra el spam). No son castigos dirigidos a ti: Google reevalúa todas las webs y algunas suben y otras bajan. Si tu caída coincide con una de esas fechas, la auditoría debe analizar qué páginas y qué tipos de contenido han caído, quién ha subido en su lugar y qué tienen esas páginas que no tengan las tuyas.
Desde 2024, las políticas de spam de Google incluyen explícitamente tres prácticas que conviene conocer: el abuso de contenido a escala (que vimos antes), el abuso de la reputación del sitio (publicar contenido de terceros en una web con autoridad para aprovecharse de ella) y el abuso de dominios caducados (comprar dominios con historial para posicionar contenido sin relación). Si tu web ha hecho algo de esto, es un riesgo que la auditoría debe señalar.
Muchas caídas «misteriosas» son técnicas: un noindex que se coló en una actualización, un robots.txt de pruebas que se subió a producción, una migración sin redirecciones, una canónica mal puesta en la plantilla, un servidor que falla a ciertas horas, un hackeo que llena tu web de páginas de spam. La cronología de cambios del principio de la auditoría es la herramienta clave para encontrarlas.
A veces no has perdido posiciones, pero recibes menos clics porque Google muestra más cosas encima de ti: anuncios, resúmenes de IA, mapas, vídeos, preguntas relacionadas. Para saberlo, compara tus impresiones y tu posición media con tus clics. Si las dos primeras se mantienen y los clics caen, el problema no está en tu web.
El error más caro que veo en las caídas: ponerse a cambiar cosas a lo loco el primer día. Se tocan títulos, se borran páginas, se cambia la plantilla… y luego es imposible saber qué funcionó y qué empeoró. Primero diagnóstico, después acción, y de una en una cuando sea posible.
Una auditoría que solo mira tu web te dice qué está mal, pero no te dice cuánto te falta. Para eso hay que mirar a quién tienes delante. Y aquí va un matiz importante: tu competencia en Google no siempre es tu competencia en la calle. Puede que tu rival comercial no posicione por nada y que las posiciones que quieres las ocupen un directorio, un medio o una gran cadena.
Coge tus 10–20 búsquedas más importantes y apunta qué webs aparecen en las primeras posiciones. Las que se repiten más son tus competidores reales en buscadores. Elige tres o cuatro, preferiblemente de tu tamaño o algo mayores, no los gigantes con los que no tiene sentido compararse.
| Aspecto | Pregunta |
|---|---|
| Cobertura de búsquedas | ¿Por cuántas búsquedas relevantes aparecen ellos y tú? ¿Cuáles tienen ellos y tú no? |
| Tipo de páginas | ¿Qué formato posiciona: servicios, guías, comparativas, herramientas, vídeos? |
| Profundidad del contenido | ¿Qué subtemas tratan que tú no tratas? ¿Qué aportan de propio? |
| Autoridad | ¿Cuántos dominios les enlazan y de qué tipo? |
| Arquitectura | ¿Cómo organizan sus secciones? ¿Cómo enlazan entre sí? |
| Experiencia | ¿Velocidad, móvil, claridad, facilidad para contactar o comprar? |
| Confianza | ¿Reseñas, autoría, datos de empresa, casos? |
| SEO local | ¿Categoría del perfil, número de reseñas, fotos, cercanía? |
| Visibilidad en IA | ¿Les citan los asistentes cuando preguntas por tu sector? |
El objetivo no es copiar, sino entender qué estándar exige Google para esas búsquedas y cómo superarlo con lo que tú tienes y ellos no.
Una auditoría completa puede sacar cien hallazgos. Si te los entregan todos con la misma importancia, no sirve: o te paralizas o empiezas por lo fácil, que casi nunca es lo importante. La priorización es lo que convierte un diagnóstico en un plan. Y es, con diferencia, lo que separa una auditoría profesional de un informe de herramienta.
Para cada hallazgo, puntúa de 1 a 5 el impacto, la confianza y la facilidad (lo contrario del esfuerzo). Multiplica los tres. Ordena de mayor a menor. No es ciencia exacta, pero obliga a pensar cada punto y evita que lo urgente tape a lo importante.
| Hallazgo (ejemplo) | Impacto | Confianza | Facilidad | Puntuación |
|---|---|---|---|---|
| Noindex en las páginas de servicio tras el rediseño | 5 | 5 | 5 | 125 |
| Fusionar 4 artículos que se canibalizan | 4 | 4 | 3 | 48 |
| Añadir enlaces internos a las 10 páginas clave | 3 | 4 | 5 | 60 |
| Reducir el peso de las imágenes de la portada | 2 | 4 | 4 | 32 |
| Rehacer toda la arquitectura de la web | 4 | 2 | 1 | 8 |
Regla de oro: nunca más de tres a cinco acciones grandes en marcha a la vez. Un plan con veinte frentes abiertos no se cumple, y cuando todo se mueve a la vez no sabes qué ha funcionado.
El informe es lo que te llevas. Y he visto informes excelentes de cinco páginas e informes inútiles de ochenta. La extensión no importa; importa que se entienda y que se pueda ejecutar.
| Campo | Qué poner | Ejemplo |
|---|---|---|
| Bloque | Uno de los de esta guía | Indexación |
| Hallazgo | Qué pasa, en una frase | Las 12 páginas de servicio tienen la etiqueta noindex |
| Evidencia | Dato, captura, URL | Informe de páginas: «Excluida por noindex»; inspección de /servicios/… |
| Por qué importa | Impacto en negocio | Son las páginas que captan clientes; ahora no pueden aparecer en Google |
| Solución | Qué hacer exactamente | Quitar el noindex en la plantilla de servicios y solicitar la indexación |
| Impacto / esfuerzo / confianza | De 1 a 5 | 5 / 1 / 5 |
| Responsable | Persona o proveedor | Desarrollador web |
| Plazo | Fecha objetivo | Esta semana |
| Cómo se comprueba | Indicador | Páginas indexadas en Search Console; impresiones de esas URLs |
Una petición que hago a cualquiera que entregue una auditoría: que la presente en una reunión. Un informe que se envía por email y no se explica pierde la mitad de su valor. En esa reunión se resuelven dudas, se ajustan prioridades a la realidad del negocio y se decide quién hace qué.
Para que veas cómo encaja todo, te cuento una auditoría de principio a fin. Es un ejemplo ilustrativo, con datos inventados y números redondos para explicar el razonamiento; no es un cliente real. Pero el patrón es de los que más me encuentro en pymes de servicios.
Una clínica de fisioterapia con dos centros en la misma ciudad. Web en WordPress rediseñada hace ocho meses por una agencia de diseño. Desde el rediseño, las llamadas que llegan «porque nos han visto en Google» han bajado mucho. La agencia dice que «el SEO tarda» y propone un paquete mensual de artículos. La dueña quiere saber qué pasa antes de pagar más.
En Search Console, los clics caen un 60 % justo la semana del rediseño y no se recuperan. Al separar marca y genérico, se ve que las búsquedas con el nombre de la clínica se mantienen; lo que se ha hundido son búsquedas como «fisioterapeuta [ciudad]», «fisioterapia deportiva [ciudad]» o «suelo pélvico [ciudad]». Es decir, se ha perdido la captación de pacientes nuevos.
Se reconstruye qué cambió con el rediseño: nueva plantilla, nuevas URLs para los servicios (antes /fisioterapia-deportiva/, ahora /servicios/deportiva/), fusión de las dos páginas de centros en una sola y un nuevo plugin de SEO.
Las URLs antiguas de servicios dan error 404: no se hicieron redirecciones. Varias de ellas tenían enlaces de medios locales y de un club deportivo. Las nuevas páginas de servicio están indexadas, pero aparecen como «Rastreada: actualmente sin indexar» dos de ellas, que tienen apenas tres líneas de texto. Además, el nuevo plugin ha dejado indexables cientos de páginas de adjuntos de imágenes.
Las páginas de servicio antiguas tenían textos largos, preguntas frecuentes y fotos de las instalaciones; las nuevas son muy visuales, con poco texto. Al buscar «fisioterapia deportiva [ciudad]», los resultados que ganan son páginas de servicio completas con explicación del tratamiento, precios orientativos y datos del centro. El blog tiene cinco artículos sobre dolor de espalda que se pisan entre sí.
Al fusionar las páginas de los centros, los dos Perfiles de Empresa enlazan a la misma página genérica. Uno de los perfiles tiene el teléfono antiguo. Las reseñas están bien en un centro y muy flojas en el otro.
La portada carga un vídeo de fondo pesado y suspende el LCP en móvil. Los enlaces externos son pocos pero buenos; el problema es que los mejores apuntan a URLs que ahora dan 404.
Lo que enseña este ejemplo: el problema no era que «el SEO tarda». Era una migración sin redirecciones y un rediseño que quitó el contenido que posicionaba. Ningún paquete de artículos lo habría arreglado. Una auditoría de unos pocos días habría evitado meses de llamadas perdidas, y lo ideal habría sido hacerla antes del rediseño.
Los bloques son los mismos en cualquier plataforma, pero cada una tiene sus puntos débiles típicos. Estas son las dos que más audito.
Shopify resuelve de serie muchas cosas técnicas (sitemap automático, canónicas, certificado SSL, servidor rápido), pero tiene particularidades que conviene revisar:
WordPress da mucha libertad, y con ella muchas formas de equivocarse:
| Revisión | Shopify | WordPress |
|---|---|---|
| Bloqueo general de indexación | Contraseña de tienda activa en «Preferencias» | Casilla «Disuadir a los motores de búsqueda» |
| Dónde editar títulos SEO | «Publicación en motores de búsqueda» de cada elemento | Plugin de SEO, en cada página o entrada |
| Sitemap | /sitemap.xml automático | wp-sitemap.xml o el del plugin (uno solo) |
| Robots.txt | Plantilla robots.txt.liquid | Archivo en el servidor o desde el plugin |
| Riesgo técnico típico | Enlaces a rutas no canónicas, aplicaciones que ralentizan | Plugins, archivos indexados, hosting |
| Oportunidad típica | Texto útil en colecciones | Limpiar archivos y reforzar enlazado interno |
Si tu web es una tienda, tienes mucho más detalle en mi guía de SEO para tiendas online.
Las herramientas no hacen la auditoría, pero la aceleran mucho. Con las gratuitas se puede hacer una auditoría muy buena de una web pequeña o mediana. Las de pago aportan sobre todo datos de competencia, de enlaces y trabajo a escala.
| Para qué | Gratis | De pago (opcional) |
|---|---|---|
| Cómo te ve Google: indexación, búsquedas, errores | Google Search Console | — |
| Cómo te ve Bing | Bing Webmaster Tools | — |
| Qué hacen las visitas | Google Analytics 4 | Herramientas de analítica avanzada |
| Rastreo técnico de la web | Screaming Frog (versión gratuita hasta 500 URLs) | Screaming Frog con licencia, Sitebulb |
| Velocidad y Core Web Vitals | PageSpeed Insights, Lighthouse, informe de Search Console | Monitorización continua |
| Comportamiento de usuarios | Microsoft Clarity | Hotjar y similares |
| Palabras clave y competencia | Search Console, autocompletado de Google, Planificador de palabras clave de Google Ads | Semrush, Ahrefs, Sistrix, SE Ranking |
| Enlaces externos | Informe de Enlaces de Search Console | Ahrefs, Semrush, Majestic |
| Datos estructurados | Prueba de resultados enriquecidos, validador de Schema.org | — |
| SEO local | Perfil de Empresa de Google | Herramientas de seguimiento local |
| Logs del servidor | Estadísticas de rastreo de Search Console | Analizadores de logs |
Un aviso sobre las puntuaciones: muchas herramientas te dan una «nota de salud» o marcan avisos en rojo. Sirven para detectar cosas, pero cada herramienta tiene su criterio y muchos avisos son irrelevantes en tu caso (por ejemplo, «meta descripción demasiado corta» en páginas que nadie busca). El criterio humano es lo que decide qué importa. No persigas notas: persigue clientes.
No necesitas contratar a nadie para hacer una primera revisión. Con esta autoauditoría, en una hora, puedes detectar los problemas más gordos. Ponte un temporizador y sigue el orden. Solo necesitas acceso a Search Console y un móvil.
Al acabar tendrás una lista. Ordénala con los criterios de impacto, confianza y facilidad y empieza por arriba. Si te salen muchas cosas que no entiendes o hay una caída fuerte sin explicación, es buen momento para pedir ayuda.
Este apartado no lo vas a encontrar en otras guías, porque casi todas las escribe gente que vende auditorías. Pero muchos dueños de negocio ya han pagado una y no saben si les han dado algo útil. Aquí tienes cómo evaluarla.
Si las respuestas son vagas, la auditoría probablemente también lo es.
En internet hay decenas de herramientas que prometen «auditoría SEO gratis en 30 segundos». Y muchas agencias ofrecen auditorías gratuitas como gancho comercial. ¿Valen para algo? Depende de lo que esperes.
| Tipo | Qué te da | Limitaciones | Para quién |
|---|---|---|---|
| Herramienta automática gratuita | Una lista de avisos técnicos básicos de unas pocas páginas | No ve tus datos de Google, no prioriza, no entiende tu negocio, muchos falsos positivos | Para una primera curiosidad |
| Herramienta de pago con auditoría de sitio | Rastreo completo, avisos técnicos, seguimiento en el tiempo | Sigue sin criterio de negocio ni prioridades reales | Para quien ya sabe interpretar y quiere vigilar su web |
| Revisión gratuita de un profesional | Un diagnóstico inicial con las prioridades más evidentes | No es exhaustiva; su objetivo es ver si hay encaje | Para saber si tienes un problema y de qué tamaño |
| Auditoría profesional completa | Diagnóstico en profundidad con datos reales, priorización, plan y presentación | Cuesta dinero y tiempo | Para decidir inversiones o resolver problemas serios |
Yo ofrezco una auditoría gratuita y no me escondo: es una forma de que me conozcas y de que veamos si te puedo ayudar. Pero lo que sí te garantizo es que te diré lo que veo, aunque la conclusión sea que no necesitas contratarme. Si una revisión gratuita solo sirve para asustarte y venderte algo, no es una auditoría: es un folleto.
No hay tarifas oficiales y en España vas a encontrar de todo: desde herramientas gratuitas y revisiones de regalo hasta auditorías de varios miles de euros para webs grandes. Prefiero no darte una cifra cerrada, porque sin conocer tu web sería inventármela. Lo que sí puedo explicarte es qué hace que suba o baje el precio, para que puedas comparar presupuestos con criterio. Si quieres una visión más amplia de precios del sector, la tienes en cuánto cuesta el SEO en España.
| Tipo | Plazo orientativo desde que hay accesos |
|---|---|
| Autoauditoría guiada (como la de esta guía) | Una hora o una tarde |
| Diagnóstico rápido profesional de una web pequeña | De unos días a una semana |
| Auditoría completa de una web pequeña o mediana | De una a tres semanas |
| Auditoría completa de una tienda o web grande | De tres a seis semanas o más |
| Auditoría de caída de tráfico | Lo más urgente en días; el análisis completo, una o dos semanas |
| Auditoría previa a una migración | Depende del número de URLs; hay que empezarla semanas antes del lanzamiento |
Son plazos orientativos que dependen sobre todo de lo rápido que lleguen los accesos y de cuánto haya que investigar.
No compares el precio de la auditoría con lo que te cuesta este mes, sino con lo que te puede ahorrar o hacer ganar en un año. Si la auditoría evita un rediseño que te habría hundido el tráfico, encuentra un noindex que te tenía fuera de Google o te ahorra seis meses de pagar contenidos que no iban a funcionar, se ha pagado sola. Y al revés: una auditoría barata que no te dice nada nuevo es cara, porque has perdido tiempo.
Esta es la parte que casi nadie cuenta, y la que más expectativas frustra. La auditoría es el punto de partida. Lo que pasa después depende de qué se encuentre, de qué se ejecute y de lo competido que esté tu sector.
Cuando el problema es un bloqueo técnico (un noindex por error, un robots.txt mal configurado, redirecciones que faltan tras una migración), la recuperación puede empezar a notarse en días o pocas semanas desde que se corrige y Google vuelve a rastrear las páginas. Puedes acelerar el proceso solicitando la indexación de las páginas clave en Search Console y reenviando el sitemap. No hay plazo garantizado, pero son las mejoras que antes se notan.
Mejorar contenidos existentes, resolver canibalizaciones, reforzar el enlazado interno o limpiar el índice suele necesitar semanas o algunos meses para reflejarse por completo, porque Google tiene que volver a rastrear, reevaluar y comparar con la competencia.
Crear contenido nuevo para búsquedas que no cubrías, ganar autoridad con enlaces y menciones, y construir reputación lleva meses. La propia Google, en su documentación sobre cómo contratar a un profesional de SEO, habla de que normalmente hacen falta de cuatro meses a un año para implementar mejoras y empezar a ver beneficios. Desconfía de quien te prometa mucho menos.
Compara siempre con la línea base que tomaste antes de empezar y con el mismo periodo del año anterior, para no confundir mejoras con estacionalidad. Revisa a las 4–6 semanas, a los 3 meses y a los 6 meses.
Lo que te digo siempre que entrego una auditoría: si a los tres meses de ejecutar las prioridades no se mueve ningún indicador adelantado, hay que parar y revisar el diagnóstico. Una auditoría también puede equivocarse, y reconocerlo a tiempo es parte del trabajo.
Copia esta lista y marca lo que tengas resuelto. Lo que quede sin marcar es tu punto de partida.
Es un análisis ordenado de tu web para saber cómo te encuentra, te lee, te entiende y te valora Google, detectar qué frena tu posicionamiento y entregar un plan de acción priorizado. Revisa rastreo, indexación, arquitectura, contenido, SEO on page, rendimiento, autoridad, confianza y, cada vez más, la visibilidad en buscadores con IA.
Como mínimo: análisis de datos de Search Console y Analytics, rastreo e indexación, arquitectura y enlazado interno, contenido e intención de búsqueda, títulos y elementos on page, velocidad y móvil, enlaces externos, señales de confianza, SEO local o internacional si aplica, visibilidad en IA, comparación con la competencia y un plan priorizado.
Una revisión completa al año es razonable para la mayoría de webs, con revisiones más ligeras cada pocos meses en webs grandes o que cambian mucho. Y siempre antes y después de un rediseño o una migración, ante una caída de tráfico o antes de una inversión importante en SEO.
Depende del tamaño de la web, del alcance, de los idiomas, de la profundidad y de los entregables. En España verás desde revisiones gratuitas hasta auditorías de varios miles de euros para webs grandes. Compara qué incluye, quién la hace, si usa tus datos de Google y si termina en un plan priorizado.
Una autoauditoría básica, una hora. Un diagnóstico profesional de una web pequeña, de unos días a una semana. Una auditoría completa de una web mediana, de una a tres semanas, y de una tienda o web grande, más. Todo depende de lo rápido que lleguen los accesos.
Sí, una primera revisión sí. Con Search Console, PageSpeed Insights y la autoauditoría de 60 minutos de esta guía puedes detectar los problemas más gordos. Para interpretar casos complejos, diagnosticar caídas, priorizar con criterio o auditar webs grandes, compensa contar con alguien con experiencia.
Las herramientas automáticas gratuitas sirven para detectar algunos errores técnicos básicos, pero no ven tus datos de Google, no priorizan y no entienden tu negocio. Una revisión gratuita hecha por un profesional sí puede darte un diagnóstico inicial útil, siempre que sea honesta y no un folleto comercial.
La auditoría SEO se centra en cómo te encuentra Google. La de tienda online incluye el SEO, pero también márgenes, medición, conversión, logística y fidelización. Si tienes una tienda y el problema es que no vende, la segunda es más completa.
No. La auditoría es un diagnóstico. Lo que mueve el posicionamiento es ejecutar el plan. Y aun ejecutándolo bien, nadie puede garantizar posiciones concretas, porque dependen de Google y de tu competencia. Lo que sí debe darte es claridad sobre qué hacer y qué esperar de forma realista.
Los arreglos de bloqueos técnicos pueden notarse en días o semanas. Las mejoras de contenido y estructura, en semanas o meses. El contenido nuevo y la autoridad, en meses. Google habla en su documentación de entre cuatro meses y un año para empezar a ver beneficios del trabajo de SEO en general.
Si has llegado hasta aquí, probablemente tienes la sensación de que tu web podría traerte muchos más clientes desde Google, o tienes una decisión encima de la mesa (un rediseño, una agencia nueva, una inversión en contenidos) y no quieres dar palos de ciego. Lo que te propongo es sencillo: déjame revisar tu web.
En la auditoría gratuita miro tus datos reales de Google, cómo te encuentra el buscador, qué te está frenando y dónde están tus oportunidades más rápidas, y te digo con franqueza qué arreglaría primero, qué no tocaría y si necesitas ayuda externa o puedes hacerlo tú. Sin informes de herramienta con el logo cambiado y sin jerga.
Puedes ver quién soy y cómo trabajo, leer qué hace exactamente un consultor SEO y cuándo merece la pena contratarlo o pedir directamente tu auditoría.
Pide tu auditoría SEO gratuita
Teléfono: +34 666 28 88 80
Email: ecommerce@angeldelsoto.com
Formulario: angeldelsoto.com/pages/contactar
Sin compromiso y sin humo. Si no te puedo ayudar, también te lo diré.
Los comentarios se aprobarán antes de mostrarse.
Antes de gastar más en anuncios, en un rediseño o en cambiar de plataforma, audita tu tienda online. Te explico las 12 capas que reviso, cómo priorizar lo que encuentres, cuánto cuesta y una autoauditoría de 90 minutos que puedes hacer hoy.
Qué hace de verdad un consultor eCommerce, cuándo merece la pena contratarlo (y cuándo no), qué entregables pedirle por escrito, cuánto cuesta en España y cómo elegir bien sin caer en vendehúmos.
Qué hace de verdad un director ecommerce, en qué se diferencia de un eCommerce manager, un consultor o una agencia, cuánto cuesta y las señales que te dicen si tu tienda online lo necesita ya o todavía no.