Comprar enlaces: riesgos reales y alternativas seguras

27 octubre, 2026

Comprar enlaces: riesgos reales y alternativas seguras

Comprar enlaces es probablemente la tentación más vieja del SEO: pagas a una web para que te enlace y esperas que Google te suba posiciones. Me lo preguntan casi cada semana dueños de tiendas online, clínicas, despachos y pequeñas empresas: «Ángel, ¿compro enlaces o no?». En este artículo te voy a contar, sin humo y sin paños calientes, qué pasa de verdad cuando compras enlaces, qué dice Google con sus propias palabras, cuánto cuesta, cómo te pueden estafar, qué riesgos reales asumes (desde tirar el dinero hasta perder el tráfico) y, sobre todo, qué alternativas seguras tienes para conseguir enlaces que te traigan clientes y no sustos.

Aviso desde el principio para que no haya malentendidos: no vendo enlaces, no cobro comisión de ninguna plataforma y no voy a darte un ranking de «las 15 mejores webs para comprar enlaces» con códigos de descuento. Hay muchos artículos así en Google, y casi todos los ha escrito alguien que gana dinero si tú compras. Este no. Aquí vas a encontrar la versión que yo le daría a un cliente sentado en mi mesa.

Resumen en 30 segundos

  • Comprar enlaces para manipular el posicionamiento va contra las políticas de spam de Google. Pagar por publicidad con enlace es legal y normal, siempre que el enlace vaya marcado con rel="sponsored" o rel="nofollow".
  • El riesgo más habitual no es una penalización espectacular: es que Google ignore esos enlaces y tú hayas tirado el dinero sin enterarte.
  • El riesgo grave es una acción manual por enlaces artificiales, que puede hundir tu visibilidad hasta que limpies y pidas una reconsideración.
  • Hay alternativas que funcionan y que además te traen clientes: contenido que la gente cita, relaciones con proveedores y asociaciones, prensa local, colaboraciones reales y recuperación de menciones.
  • Si aun así decides pagar por aparecer en un medio, hazlo como lo que es: publicidad. Marcado, transparente y midiendo visitas y ventas, no «autoridad».

Índice de contenidos

  1. Qué significa comprar enlaces y por qué se hace tanto
  2. Qué dice Google exactamente sobre comprar enlaces
  3. Los riesgos reales de comprar enlaces, de menos a más grave
  4. Por qué la gente sigue comprando enlaces (y por qué a veces parece que funciona)
  5. Cuánto cuesta comprar enlaces y qué estás pagando en realidad
  6. Tipos de enlaces que te van a ofrecer y cómo leer cada oferta
  7. Plataformas, agencias y vendedores: cómo funciona el mercado por dentro
  8. Si vas a pagar por aparecer en un medio: checklist para no equivocarte
  9. Cómo te pueden timar al comprar un enlace
  10. La parte legal: publicidad encubierta en España
  11. Comprar enlaces en la era de la IA y de los buscadores con IA
  12. Alternativas seguras a comprar enlaces que sí funcionan
  13. Plantillas listas para usar
  14. Un caso explicado paso a paso
  15. Cómo revisarlo en Shopify y en WordPress
  16. Ya he comprado enlaces: qué hago ahora
  17. Costes y plazos realistas de hacerlo bien
  18. Errores habituales que veo en auditorías
  19. Preguntas frecuentes
  20. ¿Quieres que revise tus enlaces?

Qué significa comprar enlaces y por qué se hace tanto

Empecemos por lo básico, porque muchos dueños de negocio oyen hablar de «backlinks», «linkbuilding» o «autoridad» y nadie se lo ha explicado en cristiano.

Un enlace (o backlink) es simplemente un link que hay en otra web y que apunta a la tuya. Cuando un periódico, un blog o la web de un proveedor escribe algo y pone un enlace a tu página, Google lo interpreta, de forma muy simplificada, como un voto: «esta web merece la pena, la recomiendo». Desde los orígenes de Google, los enlaces han sido una de las señales que usa para decidir qué páginas son más fiables y relevantes. No es la única señal ni la más importante en todos los casos, pero sigue contando. Lo explico con calma en mi guía de linkbuilding para conseguir enlaces de calidad, que es el artículo principal de este bloque.

Comprar enlaces es pagar, con dinero, productos, servicios o favores, para que otra web te ponga uno de esos «votos». La forma más habitual hoy en España es lo que se llama «artículo patrocinado» o «post patrocinado»: pagas a un blog o a un periódico digital para que publique un texto (a menudo escrito por ti o por la plataforma) con un enlace a tu web. También existen las inserciones en artículos ya publicados, las menciones en directorios de pago, los paquetes de «100 enlaces por 50 euros» y un montón de variantes que veremos más abajo.

Por qué hay tanta gente que compra enlaces

La respuesta corta: porque conseguir enlaces de forma natural es lento, incómodo y requiere tener algo que merezca ser enlazado. Comprar es rápido: entras en una plataforma, filtras por temática y precio, pagas con tarjeta y en una semana tienes tu enlace publicado. Para alguien que necesita resultados y no sabe cómo funciona Google, suena a solución perfecta.

Además, hay un mercado enorme montado alrededor. Existen plataformas con miles de medios en catálogo, agencias que revenden enlaces con margen y blogs que viven, literalmente, de vender artículos patrocinados. Muchos de los artículos que te salen en Google cuando buscas «comprar enlaces» están escritos por esas mismas plataformas o por profesionales que cobran comisión por cada compra que hagas a través de su enlace. No digo que todos mientan, pero conviene saber quién te está hablando y qué gana con ello.

Comprar enlaces no es lo mismo que pagar publicidad

Aquí está la clave de todo este artículo, y la que casi nadie te explica bien. Pagar a una web para aparecer en ella no es ilegal ni está prohibido por Google. Los periódicos llevan siglos cobrando por publicidad. Lo que Google considera spam es pagar por un enlace con el objetivo de manipular el posicionamiento, es decir, un enlace pagado que se hace pasar por una recomendación editorial espontánea y que transmite «autoridad» como si fuera un voto natural.

La diferencia práctica está en un pequeño atributo del código del enlace. Si el enlace pagado va marcado como rel="sponsored" (o rel="nofollow"), le estás diciendo a Google: «este enlace es publicidad, no lo cuentes como voto». Eso es perfectamente legítimo. Si va sin marcar, como un enlace normal, y lo has pagado, estás dentro de lo que Google llama esquemas de enlaces. Y eso es justo lo que te venden casi todas las plataformas: el famoso enlace «dofollow».

Qué dice Google exactamente sobre comprar enlaces

No me gusta que nadie, incluido yo, te pida que te creas las cosas porque sí. Así que vamos a la fuente: las políticas de spam de la Búsqueda de Google, que son el documento oficial donde Google explica qué considera trampa.

En el apartado de spam de enlaces, Google lo define como crear enlaces hacia o desde un sitio principalmente con el propósito de manipular los rankings. Y entre los ejemplos que pone, el primero es precisamente comprar o vender enlaces con fines de posicionamiento. Ojo a los detalles, porque Google es más amplio de lo que mucha gente cree. Incluye:

  • Intercambiar dinero por enlaces o por artículos que contienen enlaces.
  • Intercambiar bienes o servicios por enlaces.
  • Enviar a alguien un producto gratis a cambio de que escriba sobre él e incluya un enlace.
  • Los intercambios excesivos de enlaces («tú me enlazas, yo te enlazo») y las páginas de «partners» creadas solo para enlazarse entre sí.
  • Usar programas o servicios automatizados para crear enlaces.
  • Exigir un enlace en unas condiciones de servicio o en un contrato sin permitir que el otro lo marque.
  • Advertoriales o publicidad nativa en la que se paga por artículos con enlaces que transmiten autoridad, o con textos de enlace optimizados.
  • Enlaces desde directorios o webs de marcadores de baja calidad.
  • Enlaces ocultos en widgets o enlaces repartidos en pies de página y plantillas de muchas webs.
  • Enlaces optimizados en comentarios de foros o firmas.

Fíjate en el tercer punto, porque es el que más sorprende a mis clientes de eCommerce: mandar producto gratis a un blogger a cambio de una reseña con enlace sin marcar también es comprar un enlace a ojos de Google. No hace falta que haya dinero de por medio.

Lo que Google sí permite

La misma política lo deja claro: comprar y vender enlaces es algo normal en la economía de la web cuando se hace con fines publicitarios o de patrocinio, y no es una infracción siempre que esos enlaces estén calificados. ¿Cómo se califican? Con el atributo rel="sponsored" o con rel="nofollow" en la etiqueta del enlace.

En su documentación sobre cómo calificar los enlaces salientes, Google explica los tres valores:

Atributo Para qué sirve Ejemplo de uso
rel="sponsored" Enlaces de publicidad, patrocinio o pagados Artículo patrocinado en un periódico, banner, enlace de afiliado
rel="ugc" Contenido generado por usuarios Comentarios, foros, reseñas de clientes
rel="nofollow" Cuando no encaja lo anterior y no quieres que Google asocie tu web con la enlazada Enlace a una web que no quieres respaldar

Google indica que sponsored es el preferido para los enlaces pagados, aunque nofollow sigue siendo aceptable, y que se pueden combinar varios valores en el mismo enlace.

SpamBrain: el sistema que detecta compradores y vendedores

Google no revisa a mano cada enlace del mundo. Lo hace con sistemas automáticos, y el principal que conocemos se llama SpamBrain. En diciembre de 2022, Google anunció en su blog oficial una actualización contra el spam de enlaces en la que explicaba que SpamBrain ya era capaz de detectar tanto las webs que compran enlaces como las que se usan para venderlos, y que los enlaces artificiales detectados se neutralizan, de modo que el crédito que aportaban se pierde.

Esto es importante para entender los riesgos, porque la consecuencia más común ya no es el castigo directo: es la neutralización silenciosa. Tú pagas, el enlace se publica, lo ves ahí puesto, pero para Google no existe. Y nadie te avisa.

Abuso de reputación: cuando el problema es el sitio que vende

Hay una política más reciente que también afecta a este mercado: el abuso de reputación del sitio. Google la aplica cuando una web con buena reputación publica contenido de terceros principalmente para aprovechar esa reputación en el ranking. Los ejemplos que pone Google son de este estilo: una página de reseñas patrocinadas de préstamos dentro de una web educativa, o una página de «los mejores casinos» dentro de una web médica.

¿Por qué te importa? Porque muchos de los «periódicos» que venden artículos patrocinados tienen secciones enteras llenas de contenido de terceros sin relación con su línea editorial. Si Google trata esas secciones como abuso de reputación, el enlace que has comprado ahí vale muy poco. Google añade un matiz para Europa: dentro del Espacio Económico Europeo, en lugar de una acción manual, puede tratar esas páginas como algo separado del dominio principal, de forma que se posicionen solo por sus propios méritos. Para ti, que compraste el enlace por la «autoridad» del periódico, el efecto práctico es el mismo: esa autoridad no viaja contigo.

En una frase: Google no te prohíbe pagar por aparecer en otras webs. Te prohíbe disfrazar ese pago de recomendación para subir posiciones. Si lo marcas, es publicidad. Si no lo marcas, es spam de enlaces.

Los riesgos reales de comprar enlaces, de menos a más grave

Cuando alguien te dice «comprar enlaces es peligroso» o, al contrario, «Google no se entera de nada», está simplificando. La realidad tiene escalones, y conviene conocerlos todos para decidir con la cabeza fría.

Riesgo 1: que no sirva para nada (el más habitual)

Es el escenario más frecuente y el que menos se comenta. Pagas 150, 300 o 600 euros por un enlace en un medio con buenas métricas. El artículo se publica. A los tres meses no has subido ni una posición. ¿Por qué? Porque Google ha neutralizado el enlace, porque la web que lo vende está marcada como vendedora, porque el artículo está en una sección que nadie visita ni Google valora, o simplemente porque un solo enlace no mueve nada si tu web tiene problemas más gordos.

Lo peor de este riesgo es que no lo ves. No hay aviso en Search Console, no hay caída de tráfico. Solo dinero que se ha ido. Y como el vendedor te enseña capturas con «DR 60» y «tráfico estimado de 50.000 visitas», tienes la sensación de haber comprado algo valioso.

Riesgo 2: que el enlace desaparezca

Muchos enlaces comprados tienen fecha de caducidad aunque nadie te lo diga. El medio cambia de dueño, borra la sección de patrocinados, rediseña la web y rompe las URL, o directamente cierra. He visto perfiles de enlaces en los que una parte importante de lo que se compró hace dos o tres años ya no existe. Si pagaste por «un enlace permanente», pregúntate quién te garantiza esa permanencia y qué pasa si no se cumple.

Riesgo 3: que te devalúe a ti también

Si una parte grande de tus enlaces son claramente comprados (todos con el mismo tipo de texto de enlace, en webs que solo publican patrocinados, en temáticas que no tienen nada que ver con tu negocio), Google puede dejar de confiar en tu perfil de enlaces en conjunto. No es una penalización formal, pero el efecto es que tus enlaces buenos también pesan menos. Es como el alumno al que pillan copiando una vez: a partir de ahí, el profesor mira todos sus exámenes con lupa.

Riesgo 4: una caída algorítmica

Cuando Google lanza actualizaciones centradas en spam, algunas webs que dependían mucho de enlaces comprados notan caídas importantes. No siempre es porque Google las «castigue», sino porque de golpe deja de contar el impulso artificial que tenían y vuelven a su sitio real, que estaba bastante más abajo. Para un negocio que vive de Google, perder la mitad del tráfico de un día para otro es un problema serio, aunque técnicamente no se llame penalización. Si te ha pasado algo así, te interesa leer mi artículo sobre por qué tu web no aparece en Google y cómo solucionarlo.

Riesgo 5: una acción manual por enlaces artificiales

Es el escenario más grave. Una persona del equipo de Google revisa tu web y concluye que tienes enlaces artificiales que apuntan a ella. Recibes un aviso en Search Console, en el informe de «Acciones manuales», y parte o toda tu web puede perder visibilidad. Para salir tienes que limpiar el problema (pedir la retirada de enlaces, desautorizar los que no puedas quitar, documentar lo que has hecho) y enviar una solicitud de reconsideración. Eso cuesta tiempo, dinero y nervios, y mientras tanto tus ventas desde Google sufren.

¿Es frecuente? Hoy menos que hace diez años, precisamente porque Google prefiere neutralizar antes que castigar. Pero ocurre, sobre todo en casos de compra masiva y descarada. Y si ocurre, el coste de arreglarlo supera con creces lo que te ahorraste comprando en vez de trabajando.

Riesgo 6: el coste de oportunidad

Este es el que más me duele ver. Un negocio pequeño que se gasta 3.000 euros en enlaces suele tener problemas mucho más rentables de arreglar: fichas de producto sin texto, categorías mal enfocadas, una web lenta, páginas de servicios que no responden a lo que busca el cliente, una ficha de Google Business mal configurada. Ese dinero, puesto ahí, casi siempre rinde más y sin riesgo. Comprar enlaces antes de tener lo básico en orden es como pintar la fachada de una casa con goteras.

Riesgo Probabilidad Gravedad ¿Te enteras?
Que no sirva para nada Alta Baja (pierdes el dinero) No
Que el enlace desaparezca Media Baja Solo si lo vigilas
Devaluación de tu perfil Media Media No directamente
Caída algorítmica Media-baja Alta Sí, por el tráfico
Acción manual Baja Muy alta Sí, aviso en Search Console
Coste de oportunidad Muy alta Media Casi nunca

La tabla es mi valoración profesional, no un estudio estadístico: la uso para que veas que el debate no es «penalización sí o no», sino un conjunto de riesgos que, sumados, hacen que comprar enlaces sea una mala inversión para la gran mayoría de negocios pequeños y medianos.

Por qué la gente sigue comprando enlaces (y por qué a veces parece que funciona)

Si comprar enlaces fuera siempre un desastre, nadie lo haría. Seamos honestos: hay gente que compra enlaces y sube. Te lo digo porque, si no lo reconozco, no te vas a creer el resto del artículo. La pregunta interesante es por qué sube y si eso te sirve a ti.

Google no detecta todo

Ningún sistema es perfecto. Un enlace comprado en una web real, con tráfico real, temática afín, bien integrado en un contenido útil y sin señales de venta masiva, puede pasar desapercibido. Es la razón por la que existe un mercado de «enlaces de calidad» que cuestan bastante más que los paquetes baratos: lo que pagas, en el fondo, es que se parezcan lo máximo posible a un enlace natural.

Pero fíjate en la trampa: cuanto más se parece un enlace comprado a uno natural, más caro es y más difícil de conseguir. Y en ese punto la pregunta lógica es: si voy a hacer el esfuerzo de buscar una web real, afín y con tráfico, ¿por qué no le propongo algo que le interese de verdad en lugar de pagarle?

Se confunde correlación con causa

Muchas webs que compran enlaces también hacen otras cosas a la vez: mejoran contenidos, arreglan problemas técnicos, publican más. Cuando suben, atribuyen el mérito a los enlaces porque es lo que más les ha costado. Pero sin un control serio es imposible saber qué ha funcionado. En auditorías he visto más de una vez cómo, al quitar el ruido, la mejora coincidía mucho mejor con cambios en la propia web que con las fechas de compra de enlaces.

Los resultados duran poco

Otro patrón frecuente: subidas rápidas tras una tanda de compras, seguidas de un estancamiento o una bajada unos meses después, cuando Google reevalúa. Eso empuja a comprar más para mantener la posición, y se entra en una rueda de gasto continuo. Es como pagar alquiler por tu posición en Google en vez de construir algo tuyo.

Hay sectores donde todo el mundo lo hace

En nichos muy competidos (apuestas, préstamos, algunas categorías de afiliación) la compra de enlaces está tan extendida que muchos sienten que no tienen opción. Entiendo la presión, pero esos son precisamente los sectores que Google vigila con más atención. Si tu negocio es una tienda, una clínica, un despacho o un servicio local, no estás en esa guerra y no tienes por qué jugar con esas reglas.

Mi opinión, sin rodeos: comprar enlaces sin marcar es apostar. A veces sale bien, a menudo no sirve para nada, y de vez en cuando sale muy mal. Para un negocio que depende de Google para vender, no es una apuesta que yo haría con el dinero de un cliente, y no la hago.

Cuánto cuesta comprar enlaces y qué estás pagando en realidad

Los precios varían muchísimo y cualquier cifra hay que tomarla con pinzas. Te doy referencias públicas, con su fuente, para que te hagas una idea, y luego te explico qué hay detrás del precio.

Algunas referencias públicas

  • Ahrefs publicó un estudio en su blog en el que contactó con 450 webs de nueve nichos competitivos para pedir una inserción de enlace en un artículo ya publicado. Solo el 12,6 % aceptó vender, y el precio medio fue de 361,44 dólares. En el mismo estudio, para artículos de invitado o patrocinados el precio medio fue de 77,80 dólares, y las webs que los vendían tenían casi todas poca autoridad (fuente: blog de Ahrefs).
  • El mismo artículo de Ahrefs cita una encuesta de Authority Hacker a 755 profesionales del linkbuilding, con un coste medio de 83 dólares por enlace pagado.
  • En los marketplaces españoles de artículos patrocinados verás precios desde unas decenas de euros por blogs pequeños hasta varios cientos o más de mil euros por medios nacionales conocidos. Varias guías del sector hablan de horquillas de menos de 100 euros para blogs de autoridad media, entre 100 y 400 para blogs especializados y medios medianos, y por encima de 400 para grandes medios o nichos muy competidos.

Lo que nunca verás en esas listas de precios es la cifra que de verdad importa: cuánto has vendido gracias a ese enlace. Y esa es la única que me interesa como consultor.

Qué determina el precio

  • Métricas de terceros: DR de Ahrefs, DA de Moz, Authority Score de Semrush. Son métricas inventadas por herramientas privadas, no por Google. Útiles como orientación, pero manipulables, y Google no las usa.
  • Tráfico estimado: también calculado por herramientas, con bastante margen de error.
  • Tipo de medio: un periódico nacional cobra más que un blog personal, aunque el blog pueda ser más relevante para ti.
  • Nicho: salud, finanzas, apuestas y temas delicados suelen llevar recargo, cuando el medio los acepta.
  • Tipo de enlace: el «dofollow» sin marcar es el más caro precisamente porque es el que infringe las normas. El marcado como patrocinado suele ser más barato.
  • Redacción incluida o no, y si el enlace es en la portada, en una sección o en un artículo antiguo.
  • El margen del intermediario: plataformas y agencias añaden su comisión. Por eso el mismo medio puede costar distinto según dónde lo compres.

Lo que pagas de verdad

Cuando compras un enlace «dofollow» no estás pagando un enlace. Estás pagando una expectativa: la expectativa de que Google no lo detecte y le dé valor. No hay garantía de resultado, no hay garantía de permanencia y no hay a quién reclamar si Google lo ignora. Visto así, el precio de 300 euros de un enlace es el precio de un billete de lotería con buenas probabilidades de no tocar.

En cambio, cuando pagas por aparecer en un medio marcado como patrocinado, sabes exactamente lo que compras: visibilidad ante los lectores de ese medio. Puedes medirlo como cualquier otra publicidad: visitas que llegan, leads, ventas. Si los números salen, repites; si no, no. Esa es la manera sana de mirarlo. Si quieres comparar con lo que cuesta un servicio de SEO completo, tienes el detalle en mi artículo sobre cuánto cuesta el SEO de verdad.

Tipos de enlaces que te van a ofrecer y cómo leer cada oferta

Cuando empieces a mirar este mercado, te van a ofrecer muchas cosas con nombres distintos. Esta es la traducción al castellano de a pie, con mi valoración de riesgo para cada una.

Artículo patrocinado en blog o periódico

El formato estrella. El medio publica un artículo (escrito por ti, por la plataforma o por su redacción) con uno o varios enlaces a tu web. Si va marcado como patrocinado y el medio es leído por tus clientes, puede ser una buena acción de publicidad. Si va sin marcar y el medio vive de esto, es exactamente lo que Google describe como advertorial con enlaces que transmiten autoridad. Riesgo: de bajo (marcado y con lectores reales) a alto (sin marcar en un medio que publica decenas de patrocinados al mes).

Inserción en artículo existente («niche edit»)

Te venden un enlace dentro de un artículo ya publicado y posicionado. Parece más natural porque el contenido es antiguo, pero es igualmente un enlace pagado. Además, muchas veces el dueño del artículo inserta el enlace de forma forzada y en artículos que ya tienen otros enlaces vendidos. Riesgo: medio-alto.

Paquetes masivos

«100 enlaces de alta autoridad por 49 euros», «enlaces desde PBN», «enlaces en perfiles y foros». Huye. Esto es lo que Google lleva más de una década detectando sin problemas. En el mejor caso no sirve de nada; en el peor, te mete en un lío. Riesgo: muy alto.

Redes privadas de blogs (PBN)

Webs creadas, normalmente sobre dominios caducados que tenían enlaces, con el único fin de enlazar a otras. Algunas se venden como «enlaces privados de calidad». Google menciona expresamente en sus políticas el abuso de dominios caducados. Riesgo: muy alto.

Menciones de marca sin enlace o con enlace marcado

Pagar para que un medio te nombre, con o sin enlace patrocinado. Esto es publicidad clásica y no tiene nada de malo. Puede tener valor de marca y, en la era de la IA, más del que parece (lo vemos más abajo). Riesgo: bajo.

Directorios de pago

Hay directorios útiles (asociaciones profesionales, cámaras de comercio, directorios sectoriales que la gente consulta de verdad) y directorios que solo existen para vender enlaces. Los primeros son publicidad o pertenencia legítima; los segundos son lo que Google llama directorios de baja calidad. Riesgo: bajo en los primeros, alto en los segundos.

Enlaces a cambio de producto

Muy típico en tiendas online: envías tu producto a un blogger o a un creador a cambio de una reseña con enlace. Si el enlace no va marcado, para Google es un enlace comprado. Si va marcado y la reseña es honesta, es una colaboración perfectamente válida que puede traerte ventas directas. Riesgo: depende del marcado.

Intercambio de enlaces

«Te enlazo si me enlazas». En pequeña escala, entre negocios que tienen relación real (un fotógrafo de bodas y una floristería que trabajan juntos), es normal. Montado como sistema, con decenas de intercambios con webs que no conoces, es un esquema de enlaces. Riesgo: bajo si es natural, alto si es sistemático.

Lo que te ofrecen Riesgo si va sin marcar ¿Tiene sentido como publicidad marcada?
Artículo patrocinado Medio-alto Sí, si el medio lo leen tus clientes
Inserción en artículo antiguo Medio-alto Rara vez
Paquetes masivos Muy alto No
PBN Muy alto No
Mención de marca Bajo Sí
Directorio sectorial real Bajo Sí
Producto a cambio de reseña Medio Sí, muy recomendable

Plataformas, agencias y vendedores: cómo funciona el mercado por dentro

Si buscas «comprar enlaces» en Google, verás sobre todo listados de plataformas. No voy a hacer otro. Lo que sí voy a hacer es explicarte cómo funciona este mercado, para que entiendas qué tienes delante cuando entres en cualquiera de ellas.

Los marketplaces

Son plataformas que ponen en contacto a anunciantes (tú) con editores (blogs y medios que venden publicaciones). Tienen un catálogo con miles de webs, filtros por temática, precio y métricas, y se quedan una comisión. Algunas ofrecen redacción, gestión de campañas y garantías de publicación. Técnicamente, la plataforma es un intermediario: lo que tú hagas con el enlace (marcarlo o no) es responsabilidad tuya y del editor.

Lo que conviene saber: el catálogo de estas plataformas es, por definición, una lista de webs que venden enlaces. Si una herramienta como SpamBrain busca webs vendedoras, no es descabellado pensar que estar en esas listas no ayuda a pasar desapercibido. No tengo datos públicos de Google que lo confirmen, así que tómalo como lo que es: una deducción de sentido común, no un hecho comprobado.

Las agencias que «incluyen linkbuilding»

Muchas agencias venden packs de SEO que incluyen «X enlaces al mes». Pregunta siempre de dónde salen esos enlaces. Si la respuesta es «de nuestra red de medios» o «de plataformas de compra», estás comprando enlaces aunque no lo veas en la factura. Y si algún día hay un problema, el que tiene el problema eres tú, no la agencia. Si estás pensando en contratar ayuda, en mi artículo sobre qué hace un consultor SEO y cuándo contratarlo te cuento qué preguntas hacer antes de firmar.

Los vendedores directos

Blogs que tienen una página de «publicidad» o que te escriben por email ofreciéndote un post. Algunos son medios serios con una tarifa de publicidad honesta y marcan los enlaces. Otros son webs montadas solo para vender, con contenido mediocre y decenas de artículos patrocinados al mes. Aprender a distinguirlos es la habilidad clave, y te la explico en el checklist siguiente.

Los correos que te llegan ofreciendo enlaces

Si tienes una web, seguro que te han llegado. «Hola, he visto tu web y puedo ofrecerte enlaces en medios de alta autoridad...». Mi consejo general es ignorarlos. Quien te escribe en frío ofreciendo enlaces suele hacerlo con cientos de webs a la vez, y su catálogo suele ser lo peor del mercado.

Si vas a pagar por aparecer en un medio: checklist para no equivocarte

Puede que, después de todo lo anterior, decidas pagar por aparecer en un medio. Es tu negocio y tu decisión. Mi recomendación es que lo hagas como publicidad marcada, y este checklist está pensado para eso: para que el dinero que pongas llegue a lectores reales que puedan convertirse en clientes. De paso, te sirve para detectar las webs que no merecen ni un euro.

Checklist antes de pagar por una publicación

  1. ¿Lo leen tus clientes? Si vendes material de fisioterapia, un periódico generalista con una sección de «patrocinados» de todo tipo vale menos que un blog pequeño que leen fisioterapeutas.
  2. ¿Tiene contenido propio de calidad? Entra y lee cinco artículos al azar. Si todos parecen escritos para colocar enlaces, sal corriendo.
  3. ¿Cuántos patrocinados publica? Busca en Google site:dominio.com "patrocinado" o mira su sección de colaboraciones. Si publica varios al día, es una granja de enlaces.
  4. ¿A quién enlaza? Revisa los enlaces salientes de sus últimos artículos. Si enlaza a casinos, préstamos rápidos y tiendas de cualquier cosa, no quieres estar ahí.
  5. ¿Tiene tráfico real y estable? Pide datos de Google Analytics o Search Console, no capturas de herramientas de estimación. Una gráfica que cae en picado es una mala señal.
  6. ¿Aparece en Google por sus propios temas? Busca su nombre más un tema que debería dominar. Si no sale, Google no lo valora mucho.
  7. ¿Marca los enlaces patrocinados? Pregúntalo directamente. Un medio serio te dirá que sí y te lo pondrá por escrito.
  8. ¿El artículo va a estar en un sitio visible? Que no quede escondido en una sección sin enlaces desde la portada ni bloqueada a Google.
  9. ¿Te permite elegir el texto y aportar valor? El contenido debe ser útil para sus lectores, no un anuncio disfrazado.
  10. ¿Qué pasa si lo borra? Pide por escrito cuánto tiempo estará publicado y qué ocurre si desaparece antes.
  11. ¿Cómo vas a medirlo? Usa un enlace con parámetros UTM para saber en Analytics cuántas visitas y ventas trae.
  12. ¿Te sale a cuenta como publicidad? Compara el coste con lo que te costaría traer esas mismas visitas con Google Ads o redes. Si no compensa como publicidad, no lo justifiques con la «autoridad».

Qué texto de enlace usar

Uno de los errores que más delatan los enlaces comprados es el texto del enlace (el «anchor text», es decir, las palabras sobre las que se hace clic). Si todos tus enlaces dicen «comprar zapatillas running baratas», es evidente que no los ha puesto nadie de forma espontánea. Los enlaces naturales suelen llevar el nombre de tu marca, tu URL, o frases genéricas como «aquí» o «en su web». Si vas a hacer publicidad, usa tu marca. Y si te sientes tentado de meter la palabra clave exacta, recuerda que eso es justo lo que Google menciona como señal de advertorial manipulativo.

Cómo te pueden timar al comprar un enlace

Además del riesgo con Google, en este mercado hay picaresca. Estas son las trampas que más he visto o que más me han contado clientes que llegaron a mí después de comprar.

Métricas infladas

Las métricas de autoridad de las herramientas se pueden subir artificialmente con enlaces basura. Hay webs con «DR 50» que no reciben ni una visita de Google. El vendedor te enseña el número, tú ves un número alto y pagas. Por eso en el checklist te insisto en pedir datos reales de tráfico.

Tráfico fantasma o de otro país

Una web puede tener tráfico, sí, pero de un país que no te interesa o por términos que no tienen nada que ver contigo (descargas, recetas virales, noticias de famosos). Ese tráfico no es tu cliente.

Webs abandonadas o compradas para vender

Dominios que fueron proyectos reales, se abandonaron, alguien los compró y ahora los llena de patrocinados aprovechando los enlaces antiguos. Se detectan porque el contenido nuevo no tiene nada que ver con el antiguo y porque la calidad cae en picado.

Secciones ocultas o bloqueadas

El artículo se publica, pero en una sección a la que no llega ningún enlace interno, o en páginas marcadas como noindex, o bloqueadas por robots.txt. Tú ves el enlace; Google, no. Compruébalo con la herramienta de inspección de URLs o, más fácil, buscando la URL exacta del artículo en Google unas semanas después.

Enlaces que se cambian después

A los pocos meses el enlace pasa a nofollow, cambia de destino o desaparece. Si no lo vigilas, no te enteras. Si lo vigilas, normalmente no hay a quién reclamar.

Artículos que comparten página con otros veinte anunciantes

Te venden «un artículo» y resulta que el mismo texto enlaza a diez webs más. El valor de tu enlace, si es que tenía alguno, se diluye.

La promesa de resultados

Si alguien te garantiza posiciones en Google a cambio de comprar enlaces, te está mintiendo. Nadie puede garantizarte posiciones, y menos con algo que Google puede ignorar en cualquier momento.

Esto casi nadie lo cuenta en los artículos sobre comprar enlaces, y debería. Aviso de que no soy abogado, así que si tienes dudas concretas consulta con uno. Pero sí conviene que sepas que en España la publicidad tiene que identificarse como tal.

La Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), en su artículo 20, establece que las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica deben ser claramente identificables como tales y que debe identificarse a la persona en nombre de la cual se realizan. Y la Ley 3/1991 de Competencia Desleal, en su artículo 26, considera desleal utilizar contenido editorial para promocionar un producto o servicio pagando por esa promoción sin que quede claro, en el contenido o mediante imágenes o sonidos claramente identificables, que se trata de un contenido publicitario.

Traducido: un artículo patrocinado que se presenta como si fuera contenido editorial independiente puede ser un problema no solo con Google, sino también con la ley de publicidad. Los medios serios lo saben y por eso etiquetan sus contenidos patrocinados. Es otra razón para hacerlo bien: si pagas, que se vea que es publicidad, en el texto y en el enlace.

Comprar enlaces en la era de la IA y de los buscadores con IA

Aquí viene un ángulo que casi ningún artículo sobre comprar enlaces trata y que, para mí, cambia la conversación. Cada vez más gente pregunta directamente a ChatGPT, Gemini, Perplexity o a los resúmenes con IA de Google antes de buscar una web. Y esas herramientas no funcionan exactamente igual que el ranking clásico de enlaces.

Lo que más pesa para aparecer en respuestas de IA

Los sistemas de IA generan respuestas a partir de lo que han leído y de lo que encuentran en la web en el momento. Lo que les hace mencionar una marca es, sobre todo, que esa marca aparezca nombrada y descrita de forma consistente en fuentes que se consideran fiables y relevantes: medios del sector, comparativas, foros, reseñas, documentación, webs de asociaciones. Lo he desarrollado en detalle en mi guía de SEO para inteligencia artificial y en el artículo sobre por qué la IA recomienda a tu competencia y no a ti.

¿Qué implica esto para la compra de enlaces?

  • Un enlace comprado en una web irrelevante no te ayuda a que la IA te mencione. Lo que cuenta es el contexto: dónde se te nombra, junto a qué temas y con qué descripción.
  • Una mención en un medio del sector, aunque el enlace vaya marcado como patrocinado, puede tener valor para que tu marca quede asociada a un tema. El atributo del enlace afecta al ranking clásico, pero el texto que te describe sigue estando ahí.
  • Las granjas de patrocinados son ruido. Si una web publica de todo para todos, ni Google ni una IA tienen motivos para considerarla una fuente de referencia sobre tu tema.
  • Las reseñas, los foros y las comunidades pesan. Que tus clientes hablen de ti en sitios reales es algo que no se compra con un enlace, y es justo lo que estas herramientas suelen recoger.

No voy a decirte que existe una fórmula exacta, porque no la hay y cada herramienta funciona distinto. Lo que sí te digo es que la lógica empuja en la misma dirección que el SEO bien hecho: ser mencionado de forma genuina en sitios que importan a tu cliente vale más que acumular enlaces.

El contenido generado con IA en las granjas de enlaces

Otro efecto de la IA: muchas webs que venden patrocinados ahora rellenan su contenido con textos generados automáticamente, en cantidades enormes. Google tiene una política específica contra el abuso de contenido a escala (crear muchas páginas sin valor para manipular el ranking, da igual si las escribe una persona o una máquina). Si tu enlace está en una web así, está en un barrio que Google vigila especialmente.

Alternativas seguras a comprar enlaces que sí funcionan

Vale, Ángel, ya me has quitado las ganas de comprar enlaces. ¿Y ahora qué? Esta es la parte importante. Los enlaces siguen contando, pero hay formas de conseguirlos que no dependen de pagar a escondidas y que, además, suelen traerte clientes directos. Te las ordeno de más fácil a más ambiciosa.

1. Los enlaces que ya te corresponden y no tienes

Casi todos los negocios tienen enlaces «gratis» esperando a ser reclamados. Proveedores que tienen un apartado de «dónde comprar» o «distribuidores»; fabricantes cuyos productos vendes; asociaciones profesionales a las que perteneces; cámaras de comercio; colegios profesionales; clientes empresa que tienen una sección de casos o colaboradores; eventos que has patrocinado o en los que has participado. Haz una lista de todas las organizaciones con las que tienes una relación real y comprueba si te enlazan. Es el trabajo de linkbuilding con mejor relación esfuerzo-resultado que conozco.

2. Recuperar menciones sin enlace

Busca tu marca en Google entre comillas (y excluye tu propia web con -site:tudominio.com). Verás webs que te nombran sin enlazarte: notas de prensa, listados, artículos locales. Un correo amable pidiendo que añadan el enlace suele funcionar mejor de lo que crees, porque ya hablan de ti. Más abajo tienes la plantilla.

3. Enlaces locales

Si tu negocio tiene presencia física o trabaja en una zona concreta, el ecosistema local es oro: prensa local, webs del ayuntamiento, asociaciones de comerciantes, clubes deportivos que patrocinas, colegios, ferias. Son enlaces relevantes, difíciles de copiar por tu competencia y que además te ponen delante de vecinos que pueden comprarte. Lo explico en profundidad en mi guía de SEO local.

4. Contenido que la gente quiere citar

Los periodistas, bloggers y profesionales enlazan a fuentes útiles: datos, guías prácticas, herramientas sencillas, plantillas, comparativas honestas. Si tienes datos propios de tu negocio (con permiso y anonimizados), puedes publicar un informe sencillo: «qué tallas se devuelven más en zapatillas de trail», «cuánto tarda de media un cliente en pedir cita tras ver la web». Datos originales, bien explicados, son de lo poco que se enlaza solo.

5. Relaciones públicas digitales y prensa

Los medios necesitan fuentes. Si eres experto en lo tuyo, puedes ser esa fuente. Ofrece tu opinión cuando haya noticias de tu sector, prepara notas de prensa solo cuando tengas algo de verdad noticiable y cuida la relación con periodistas locales y sectoriales. Un enlace editorial en un medio que lo ha puesto porque le has sido útil vale muchísimo más que diez comprados.

6. Colaboraciones reales

Escribir un artículo útil para el blog de un socio, participar en un podcast, dar una charla, colaborar en una guía con otros negocios complementarios. La diferencia con el «guest posting» comprado es que aquí aportas valor a una audiencia que te interesa y el enlace es consecuencia, no objetivo.

7. Patrocinios y publicidad bien hechos

Sí, pagar también está en la lista de alternativas, pero como lo que es: publicidad marcada en medios que lee tu cliente, medida por ventas. Te da visibilidad, te da marca, puede darte menciones que alimentan la IA y no te expone ante Google.

8. Tener una web que merezca ser enlazada

Suena a obviedad, pero es la base. Si tus páginas son pobres, lentas o no responden a lo que busca la gente, ningún enlace, comprado o ganado, te va a salvar. Antes de pensar en enlaces, asegúrate de tener lo básico. Te lo explico en mi guía sobre cómo salir primero en Google.

Plantillas listas para usar

Para que no te quedes en la teoría, aquí tienes tres plantillas que puedes copiar y adaptar. Cámbialas con tus datos y, sobre todo, con tu forma de hablar: los correos que suenan a plantilla se ignoran.

Plantilla 1: pedir el enlace en una mención que ya existe

Asunto: Gracias por mencionar a [tu marca]

Hola, [nombre]:

Soy [tu nombre], de [tu marca]. He visto que en vuestro artículo «[título]» nos mencionáis al hablar de [tema]. Muchas gracias, nos ha hecho mucha ilusión.

Por si a vuestros lectores les resulta útil, ¿podríais enlazar el nombre a nuestra web ([URL concreta, mejor la página más relevante que la portada])? Así quien quiera saber más nos encuentra directamente.

Si en algún momento necesitáis datos, una opinión o fotos sobre [tema], cuenta conmigo.

Un saludo,
[nombre, cargo, teléfono]

Plantilla 2: pedir el enlace a un proveedor o asociación

Asunto: Actualizar nuestros datos en vuestro listado de [distribuidores/socios]

Hola, [nombre]:

Somos [tu marca], [distribuidor/socio/cliente] vuestro desde [año]. He visto que en [página] aparecen nuestros datos pero sin enlace a la web (o con una dirección antigua).

¿Podríais añadir el enlace a [URL]? Así los clientes que os preguntan por puntos de venta en [zona] nos encuentran más fácilmente.

Gracias y un saludo,
[nombre]

Plantilla 3: proponer una publicación patrocinada bien hecha

Asunto: Propuesta de colaboración patrocinada en [medio]

Hola, [nombre]:

Me gustaría proponeros una colaboración patrocinada para vuestra sección de [sección]. La idea es un contenido útil para vuestros lectores sobre [tema concreto], identificado como patrocinado según vuestros criterios y con el enlace marcado como rel="sponsored".

Antes de cerrar nada, ¿podríais compartir datos aproximados de audiencia de esa sección (visitas mensuales y procedencia) y vuestra tarifa? Nos interesa sobre todo que llegue a [tipo de cliente].

Gracias,
[nombre]

Fíjate en que la tercera plantilla hace las preguntas que de verdad importan (audiencia real, marcado) y deja fuera la conversación sobre «autoridad». Si el medio se ofende porque pides marcar el enlace, ya sabes con quién estás tratando.

Un caso explicado paso a paso

Para que se vea cómo se razona esto en la práctica, te cuento un caso ilustrativo. No es un cliente real con nombre y apellidos: es un escenario construido a partir de situaciones muy típicas que me encuentro, con cifras redondas para que se entienda.

Situación de partida. Una tienda online de productos para el cuidado del pelo, montada en Shopify, factura poco desde Google. Su dueña ha leído que «hacen falta enlaces» y tiene un presupuesto de 2.000 euros para comprar unos diez artículos patrocinados sin marcar en blogs de belleza y periódicos generalistas.

Paso 1: ¿es realmente un problema de enlaces? Antes de gastar nada, se revisa la web. Las fichas de producto tienen la descripción del fabricante copiada (la misma que tienen otras veinte tiendas), las categorías no tienen texto ni responden a búsquedas reales y hay productos duplicados por variantes. Con esto, ni cien enlaces arreglarían la situación. Hay que empezar por casa. Si te suena, en mi artículo sobre por qué tu tienda online no vende tienes este diagnóstico desarrollado.

Paso 2: ¿qué enlaces ya le corresponden? La tienda vende marcas que tienen localizadores de distribuidores en sus webs. Se revisan uno a uno: varias marcas la listan sin enlace. Se les escribe con la plantilla 2. Además, la dueña dio una charla en una feria del sector el año anterior, y la web de la feria la nombra sin enlazar. Plantilla 1.

Paso 3: ¿qué contenido puede ganar enlaces? La tienda tiene algo valioso: sabe qué productos se devuelven más y por qué (por ejemplo, porque el cliente se equivoca de tipo de pelo). Con eso se prepara una guía práctica para elegir producto según tipo de pelo, con una tabla sencilla y datos propios agregados. Es el tipo de recurso que una peluquera o un blog de belleza puede enlazar porque ayuda a sus lectoras.

Paso 4: ¿dónde tiene sentido pagar? En lugar de diez patrocinados genéricos, se eligen dos medios que de verdad lee su cliente ideal (uno de ellos, un blog especializado con comunidad activa). Se negocian publicaciones marcadas como patrocinadas, con UTM, y se mide como publicidad.

Paso 5: medir lo que importa. Visitas desde cada enlace, ventas atribuidas, evolución de las búsquedas de la marca en Search Console y posiciones de las categorías trabajadas. No se mide «cuántos enlaces tenemos», sino si entran más ventas desde Google y desde esos medios.

Por qué este enfoque es mejor que el plan inicial. Con el plan de los diez enlaces comprados, en el mejor caso se ganaría algo de posición durante un tiempo; en el habitual, nada; y en el peor, un problema. Con el enfoque alternativo, una parte del presupuesto se va a arreglar la web (que es lo que más mueve la aguja), otra a publicidad medible, y los enlaces que llegan son de relaciones reales que no caducan. No te puedo prometer cifras concretas porque cada caso es distinto, pero sí te puedo decir que es el orden de prioridades que aplico en mis proyectos.

Cómo revisarlo en Shopify y en WordPress

Dos situaciones prácticas: revisar qué enlaces tienes apuntando a tu web, y marcar correctamente los enlaces patrocinados que tú pones en tu propia web (si haces colaboraciones o publicas contenidos de afiliado).

Ver qué enlaces apuntan a tu web (vale para cualquier plataforma)

  1. Entra en Google Search Console y abre el informe Enlaces. Verás «Sitios externos que más enlazan» y «Páginas más enlazadas». Es la fuente más fiable porque viene de Google, aunque no es exhaustiva.
  2. Revisa el informe de Seguridad y acciones manuales > Acciones manuales. Si pone «No se han detectado problemas», no tienes ninguna acción manual en este momento.
  3. Exporta la lista de sitios y repásala con el checklist de este artículo: ¿hay webs que no conoces, en otros idiomas, de temáticas sin relación, con textos de enlace sospechosos?
  4. Si trabajas con herramientas como Ahrefs o Semrush, cruza los datos. Te darán más enlaces que Search Console, pero recuerda que sus métricas de «toxicidad» son estimaciones de la herramienta, no de Google.

En Shopify

Si en tu blog de Shopify publicas contenido patrocinado o enlaces de afiliado, el editor visual no te deja añadir el atributo rel a los enlaces directamente. Tienes que hacerlo desde la vista de código del editor (el botón «Mostrar HTML», con el icono <>) y escribir el enlace así:

<a href="https://web-del-patrocinador.com" rel="sponsored noopener" target="_blank">Nombre de la marca</a>

Si tienes muchos artículos con colaboraciones, revisa también los que publicaste hace tiempo. Y si tienes un apartado de «marcas con las que trabajamos» con enlaces a cambio de algo, márcalos igual. Para el resto del SEO de tu tienda, tienes mi guía de SEO para tiendas online.

En WordPress

En el editor de bloques puedes editar el enlace en HTML (opción «Editar como HTML» del bloque) y añadir el atributo igual que en Shopify. Además, plugins SEO habituales como Yoast o Rank Math añaden casillas en el cuadro de edición de enlaces para marcarlos como patrocinados o nofollow sin tocar código. Si usas WooCommerce y tienes un programa de afiliados o reseñas con producto regalado, aplica el mismo criterio a todos esos enlaces.

Truco rápido para comprobar un enlace: en Chrome, haz clic derecho sobre el enlace y elige «Inspeccionar». En el código que aparece verás si lleva rel="sponsored", rel="nofollow" o nada. Así puedes verificar en dos segundos si un medio ha marcado (o no) un enlace que has pagado.

Ya he comprado enlaces: qué hago ahora

Tranquilidad. Comprar enlaces en el pasado no significa que vayas a tener un problema, y en la mayoría de los casos lo más probable es que Google simplemente los esté ignorando. Pero conviene actuar con cabeza.

Si no tienes ninguna acción manual

  1. Deja de comprar enlaces sin marcar. Es lo primero y lo más importante.
  2. Haz inventario. Lista los enlaces que compraste: dónde, cuándo, cuánto pagaste, con qué texto.
  3. Pide que se marquen los que estén en medios con los que tengas relación. Muchos medios aceptan añadir rel="sponsored" si se lo pides.
  4. No te lances a desautorizar todo por miedo. Google ha repetido que la mayoría de webs no necesitan la herramienta de desautorización de enlaces y que su sistema ya ignora los enlaces de spam. Usarla mal puede hacer que dejes de beneficiarte de enlaces buenos. Mi criterio: solo tiene sentido si has comprado enlaces de forma masiva y crees que puede derivar en una acción manual, o si ya la tienes.
  5. Vigila Search Console cada mes: informe de acciones manuales y evolución del tráfico.
  6. Invierte en las alternativas de este artículo para que tu perfil de enlaces se vaya equilibrando con enlaces reales.

Si tienes una acción manual por enlaces artificiales

  1. Lee bien el aviso en Search Console: indica si afecta a toda la web o a partes concretas.
  2. Descarga tus enlaces desde Search Console (y, si puedes, de otras herramientas) e identifica los artificiales.
  3. Intenta que los retiren o los marquen. Escribe a cada web y documenta los intentos, con fechas.
  4. Desautoriza los que no consigas quitar, con un archivo de desautorización bien preparado (mejor por dominio cuando el sitio entero es problemático).
  5. Envía la solicitud de reconsideración explicando de forma honesta qué pasó, qué has hecho y cómo vas a evitar que se repita. Adjunta la documentación.
  6. Espera la respuesta y no compres ni un enlace más mientras tanto.

Si estás en esta situación, es de los casos en los que te recomiendo ayuda profesional: una reconsideración mal planteada puede alargar mucho el problema. Una auditoría SEO bien hecha empieza precisamente por aquí.

Costes y plazos realistas de hacerlo bien

Una de las razones por las que la gente compra enlaces es que espera resultados rápidos. Así que hablemos de plazos y costes de las alternativas con la misma franqueza.

Acción Coste principal Cuándo suele notarse
Reclamar enlaces de proveedores, asociaciones y menciones Tiempo: unas horas al mes Los enlaces, en semanas; el efecto en posiciones, en meses
Enlaces locales (prensa, ayuntamiento, asociaciones) Tiempo y, a veces, pequeños patrocinios De uno a varios meses
Contenido citable con datos propios Tiempo de preparación y difusión Varios meses; tiene efecto acumulativo
Relaciones con prensa y sector Tiempo constante Irregular; un buen enlace puede llegar en cualquier momento
Publicidad patrocinada marcada La tarifa del medio Las visitas, el día que se publica; se mide en ventas
Mejorar la propia web (contenido, técnico, fichas, categorías) Tiempo o consultoría De semanas a pocos meses según el caso

Son rangos orientativos basados en mi experiencia, no promesas. El SEO no tiene botón de «acelerar», y quien te lo venda en forma de paquete de enlaces te está vendiendo humo con fecha de caducidad.

Errores habituales que veo en auditorías

  • Comprar enlaces antes de arreglar la web. El error número uno. Primero la casa, luego la fachada.
  • Fiarse solo de métricas de herramientas. Un DR alto no significa tráfico, ni lectores, ni valor para Google.
  • Usar siempre la palabra clave exacta como texto del enlace. Es la huella más evidente de un enlace comprado.
  • Comprar en ráfagas. Pasar de cero a veinte enlaces en un mes sin ningún motivo (ni una noticia, ni un lanzamiento) es poco natural.
  • No guardar registro de lo que se compra. Si algún día necesitas limpiar, no sabrás por dónde empezar.
  • Pensar que regalar producto no cuenta. Para Google, un enlace a cambio de producto sin marcar es un enlace comprado.
  • Desautorizar enlaces por pánico. Muchos negocios desautorizan cientos de enlaces normales porque una herramienta los marcó como «tóxicos». Eso puede hacer más daño que bien.
  • Delegar en una agencia sin preguntar de dónde salen los enlaces. El riesgo es tuyo, no suyo.
  • Medir enlaces en vez de negocio. El objetivo no es tener más enlaces que tu competencia, es vender más.
  • Olvidar a los clientes. Las reseñas, las recomendaciones y la reputación real alimentan tanto a Google como a la IA, y no se compran.

Preguntas frecuentes

¿Es ilegal comprar enlaces?

Comprar un enlace no es ilegal en sí mismo. Lo que sí exige la normativa española es que la publicidad sea identificable como tal, así que un contenido pagado que se hace pasar por editorial puede chocar con la LSSI y con la Ley de Competencia Desleal. Con Google el problema es distinto: no es ilegal, pero va contra sus políticas si el enlace no está marcado.

¿Google penaliza siempre los enlaces comprados?

No. Lo más habitual es que los ignore (los neutralice) y no te enteres. Las acciones manuales existen, pero son menos frecuentes y suelen llegar en casos de compra masiva o muy evidente.

¿Cuánto cuesta comprar un enlace?

Desde unas decenas de euros en blogs pequeños hasta cientos o más de mil en grandes medios. Como referencia, un estudio de Ahrefs obtuvo un precio medio de 361,44 dólares por inserción en artículos existentes. Pero la pregunta útil no es cuánto cuesta, sino qué te devuelve.

¿Es seguro comprar enlaces si son de calidad?

Ningún enlace comprado sin marcar es «seguro». Un enlace caro en una buena web tiene más probabilidades de pasar desapercibido, pero sigue incumpliendo las políticas de Google. Si lo marcas como patrocinado, sí es seguro, aunque ya no transmite autoridad para el ranking.

¿Sirven de algo los enlaces nofollow o sponsored?

Sí: te traen visitas, visibilidad, marca y menciones que pueden ayudar a que buscadores e IA te asocien con un tema. Lo que no hacen, en principio, es pasar autoridad para el ranking como un enlace editorial normal.

¿Puedo comprar enlaces en periódicos?

Puedes pagar por publicidad en periódicos, como siempre se ha hecho. Hazlo marcado, en medios que lean tus clientes, y mídelo como publicidad. Desconfía de los periódicos que tienen secciones enteras de patrocinados de cualquier temática.

¿Qué hago con los correos que me ofrecen enlaces?

Lo normal es ignorarlos. Quien envía esos correos lo hace de forma masiva y suele ofrecer el catálogo de peor calidad del mercado.

¿Debo desautorizar mis enlaces tóxicos?

Solo si tienes una acción manual o has comprado enlaces de forma masiva y quieres anticiparte. Para la mayoría de webs, Google dice que no hace falta, y desautorizar sin criterio puede perjudicarte.

¿Cuántos enlaces necesito para posicionar?

No hay una cifra. Depende de tu sector, de tu competencia y, sobre todo, de la calidad de tu web. He visto páginas posicionar muy bien con pocos enlaces buenos, y webs con cientos de enlaces comprados que no se mueven.

¿Comprar enlaces ayuda a aparecer en ChatGPT o en los resúmenes con IA?

No hay evidencia de que un enlace comprado en una web irrelevante ayude. Lo que suele contar es que tu marca aparezca mencionada y bien descrita en fuentes relevantes para tu sector, algo que se construye mejor con presencia real que comprando enlaces.

¿Quieres que revise tus enlaces?

Si has comprado enlaces, te estás planteando hacerlo o tu agencia te los incluye en el pack y no sabes de dónde salen, lo sensato es mirar primero qué tienes. En una auditoría reviso tu perfil de enlaces, detecto riesgos reales (no los que marca una herramienta por defecto) y, sobre todo, te digo dónde está el dinero que hoy te estás dejando en Google, que muchas veces no tiene nada que ver con los enlaces.

Pide tu auditoría gratuita. Te digo con franqueza qué está frenando tu web, si los enlaces son un problema o no, y qué haría yo con tu presupuesto.

📞 +34 666 28 88 80 · ✉️ ecommerce@angeldelsoto.com

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